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Un lugar apellidado quipu

El uso de los quipus llegó hasta el siglo XX en lugares como San Andrés de Tupicocha. Foto: Ministerio de Cultura. 


Escribe: José Vadillo Vila 

1. San Andrés de Tupicocha debería de apellidarse de los Quipus. En este distrito de la provincia limeña de Huarochirí, los quipus, esas cuerdas  anudadas que desde antes de los incas se utilizaban en los Andes como instrumento de medición, sirven hoy  a los diez aillus de este pueblo como emblema de su organización política.

Después de las fiestas para despedir el año viejo, los tupicochanos de los 10 aillus o “parcialidades” participan de La Huayrona, una antigua ceremonia anual para renovar las autoridades. El presidente de cada parcialidad recibirá el quipucamayo o quipu, con el cual se le identificará.

 De acuerdo con e l antropólogo Frank Salomon, el último uso registral que se les dio en Tupicocha sucedió hacia 1970. Margarito Romero recuerda el tiempo de sus abuelos: cuando quienes querían sacar sus cuentas sobre los días de la semana, los tiempos de lluvias y sequías, y todo, debían de aprender a “leer” los quipus.

 En los quipus marcaban lo que sucedía en los años de trabajo, en la agricultura y la ganadería, las cosechas de maíz, oca, olluco, si fueron años buenos o malos, o temas más individuales como la vida de una persona.

 Lenin Rojas se saca el tradicional sombrero marrón para hablar de los quipus. “Es un símbolo sagrado para nosotros, que lo seguimos usando, aunque no lo sabemos leer como los ancestros que ya se fueron. Pero sí los usamos, los queremos y los respetamos, porque son nuestro emblema principal, son un tesoro”, dice.

Por eso, Basilio Antiporta, otro comunero, refiere que los quipus o quipucamayos se llevan de una determinada forma: se ponen debajo del brazo, como símbolo de la autoridad en cada aillu.

Nuevas autoridades de San Andrés de Tupicocha van a La Huayrona. Foto: Ministerio de Cultura del Perú.

2. Es 2 de enero en San Andrés de Tupicocha. Mañana todos los residentes participarán de La Huayrona. Hoy, los “socios” de cada uno de los 10 aillus, formados desde tiempos inmemoriales por las familias, se reúnen en sus locales frente a la Santísima Cruz.

 Por un lado, se toma juramento a los “ingresantes” (yernos, esposos, por ejemplo), los que voluntariamente se integran. Lo que da continuidad a las parcialidades por algunas décadas más. Por ello, se brinda, se baila, se come, se lanzan cohetones al cielo, se pasea el madero bendito lleno de flores –rojas, amarillas–, y los sombreros también florean.

 “Ser socio es un compromiso tan serio y tan global como el matrimonio”, recuerda Salomon, profesor emérito de la universidad de Wisconsin: “Cuando uno acepta, está comprometido a 30 años de servicios, lo que incluye numerosas faenas comunales, que pueden llegar a 60, pasar cargos, desde los chicos hasta presidente de los aillus.

Y cada parcialidad elige también a su nuevo presidente, tesorero, vocal y fiscal. Mientras el presidente saliente rinde las cuentas de lo que pasó en su gestión, el más anciano de la parcialidad le da tres latigazos. Se chaccha coca, pasan pisco, cigarros, chicha, se hace una “armada” con ruda, romero, chamana y yerbaluisa, con la que se cubrirá al madero.

Antes de elegir a las nuevas autoridades comunales, habitantes de los aillus saludan al santo madero. Foto: Ministerio de Cultura.

3. Al día siguiente, 3 de enero, día de La Huayrona. Todos los “socios”, autoridades y comuneros de las 10 parcialidades llegan temprano al coliseo del pueblo, teniendo a la Santísima Cruz como testigo.

Se saluda al gobernador, al “jefe de plaza”, a la junta directiva y todos escuchan los informes que se dirán en esta asamblea comunal, una ceremonia que se hunde en el tiempo y es la más importante de este poblado de la sierra limeña. Y frente a cada presidente electo está un quipucamayoc, que le será impuesto por los siguientes 365 días. Los quipus, aunque ya no se sabe leerlos, están vigentes en la vida de los tupicochanos: siguen siendo hojas de ruta sagradas. 



¿Qué son los quipus?
 “Los quipus son una tecnología de registro y comunicación de datos inventados por los pueblos andinos, por lo menos mil años antes que llegasen los españoles y se continuaron utilizando como forma de intercambio de datos entre el Estado y las poblaciones andinas durante la Colonia”, explica el antropólogo Frank Salomon. Su uso se mantuvo hasta la guerra con Chile (1879-1883), cuando se fue desplazando frente al avance de las letras escritas, manteniéndose la convivencia de ambas formas de registro por
más de una generación, calcula el especialista.

Nudos con historia
De acuerdo a la antropóloga Carmen Arellano Hoffman:

Se desconoce el origen del quipu.
La voz quechua quipu significa “nudo” en castellano.
Se confeccionaban de lana de camélido o fibra de algodón, o de ambas materias primas.
Algunos pueden combinar colores.
Los estudiosos los dividen en incas, waris y etnográficos.
Se utilizaron como medio de registro hasta el siglo XIX y su uso pervivió en las comunidades de pastores hasta el siglo pasado.
Según Lelan Locke, hay tres tipos de nudos: simples, largos y en forma de ocho.
Por su posición y forma, los nudos del nivel más alto representan millares
y cantidades mayores.
Los quipus contables son aquellos que guardan información numérica y se utilizaban en la administración inca para censos de población, registro de productos y tributos.
Otros quipus servían para conservar datos históricos, legales  y cronológicos.
En el siglo XIX, el peruanista Max Uhle inició estudios sobre los quipus.

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Foto: cortesía de Luis Gonzáles Taipe
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