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Mostrando las entradas de noviembre, 2013

Perfil de un saqra

Manuelcha Prado, el brujo de la guitarra ayacuchana, ha dedicado más de 40 años de su vida a rescatar y difundir las melodías de tierra adentro. Hoy tiene un nuevo reto: llevar la música tradicional al Gran Teatro de Lima. (*)
Escribe: José Vadillo Vila
Carraspea y toma por la cintura a su "chola caderona", la de las seis cuerdas, la del trino lacónico y sensual. La puntea "para que la foto salga con música", bromea. El quinto piso donde nos cita tiene vista sobre la selva de cemento. Abajo, los bocinazos anuncian hora punta en el Centro de Lima. Pero cuando Manuelcha canta, convoca desde su garganta a mil pueblos de tierra adentro.
Su "chola caderona" es una guitarra Falcón con la que viaja a todas partes. Es su compañera desde hace un cuarto de siglo. La otra, es una Orozco española, con similar pico de años juntos. Con la ibérica siempre graba sus álbumes, que ya son 11, y la lleva a dar recitales por Argentina, Chile, por todo el Viejo Mundo, por los E…

Fernando Torrico, entre alabanzas y charangos

Hace cinco años, el músico boliviano dejó las multitudes y la fama, para dedicarse a la alabanza cristiana. Ahora, el creador de la saya "Negrita" es un charanguista de Dios. (*)
Texto y foto: José Vadillo Vila
1. "Renueva mi vida", el primer corte de Volviendo a casa -tercer álbum de Latidos- es una mezcla de tinku (ritmo altiplánico) con rock (género anglosajón de herencia afro). Otra de las 12 canciones del mismo álbum es un bolero, de esos con apellido latino, que uno podría bailar sobre una loseta, "Yo aprendí", que Fernando Torrico, exintegrante de Los Kjarkas, interpreta junto a su esposa, la cantante Gina Gil. Lo que une a todos los surcos es la alabanza a Dios.
"Las canciones son como anzuelos que uno lanza a la gente", explica Torrico, tomándose un respiro en Lima, en medio de la gira promocional de Volviendo a casa, que realiza en Ecuador y Bolivia. Si bien en la música cristiana están identificados como el nuevo folclor andino, tener u…

Música de la memoria (flores y recuerdos)

Una mirada a las costumbres de los pueblos entre Santa Eulalia y San Mateo a la hora de recordar a sus familiares en el Día de Todos los Santos. (*)
Escribe: José Vadillo Vila Fotos: Carlos Lezama
“No te olvides de ir a visitar a ‘Perico’”, le encomendaron sus padres. Han pasado 56 años desde la muerte de su único hermano, y Venancio Quispe (65) cumple con este deber cada año. Con toda su familia viene desde Huascata, en Chaclacayo, hasta el Cementerio Municipal de Santa Cruz de Cocachacra, que está en un desvío del kilómetro 53 de la Carretera Central, pasando Santa Eulalia.
A su hijo también le dicen ‘Perico’, y hoy es el encargado de repintar de azul el nicho de ese tío al que nunca conoció, mientras una de las nietas de Venancio hace lo propio con la cruz para volver a escribir con pintura negra el nombre del tío Teodoro y la fecha de su tierno deceso. El señor Quispe dice que cuando él no puede venir, lo hace su familia. Porque hay años en que tiene que ir a visitar la tumba de sus…