14 de mayo de 2012

Una noche "kjarquera"

Los Kjarkas de Bolivia llegaron a Lima para celebrar sus 40 años. Para los festejos vinieron acompañados con dos integrantes históricos que se reunieron tras 18 años. Aquí una noche de su reencuentro con los "kjarqueros". (*)



Escribe: José Vadillo Vila
Fotos: Vidal Tarqui Palomino

Esa noche, los contornos negros de los cóndores que llevan estampados sobre sus pechos de poncho blanco, inspirados en los dioses altiplánicos, flamearon sobre el cielo limeño. Y cantaban acompañados de guitarras, charango, ronroco, zampoñas mientras volaban convertidas en miles de voces.

Viernes último de abril. Desde el mediodía había cola frente al auditorio del Parque de la Exposición de Lima. Para los "kjarqueros" de corazón, la espera valía la pena. Habían esperado 18 años para ver nuevamente juntos a los "Kjarkas históricos", a Elmer y Gonzalo Hermosa y Gastón Guardia, que seguían en la brega con nuevos integrantes, junto al guitarrista Edwin Castellanos y al charanguista Fernando Torrico -uno alcalde de Cochabamba, la ciudad que vio nacer al sexteto boliviano; y el otro dedicado a la música cristiana en los Estados Unidos. Para otros, sería la primera vez que verían en escena a esos Kjarkas de los álbumes históricos, de los videos en el Youtube.

El reloj toca las ocho de la noche. Pasan unos minutos más y lo primero que les regalarían Los Kjarkas históricos a sus seguidores será esa plegaria a zampoñas y voz dedicadas al "Tata Inti", que la voz de Elmer Hermosa elevaba rutilante, como un diablo andino que habla en quechua y castellanos, pidiéndole permiso a los apus. Gonzalo Hermosa, el mayor, el de la voz pastosa, toma el micrófono para anunciar que lo que sigue es un repaso "por las páginas amarillas empolvadas de nostalgias". Y el público vitorea.

Cada artista crea un deja vu particular. En el escenario, Los Kjarkas le han dado alas a las canciones de la época dorada del conjunto boliviano. "Sin ella", "Son tantas noches", "El picaflor", "Muchacha de alas blancas", "Tiempo al tiempo", corren casi de la mano.

Elmer toma un descanso. Torrico toma la primera voz para cantar en aimará y castellano "Ukhamampi Munataxa", del último disco que hicieron juntos, en 1994; y en quechua y castellano, "Yuyariway Urpi", esa tonada compuesta por Ulises Hermosa, el kjarka que partió temprano, en 1992. Gastón deja las zampoñas para cantar con su aguda voz "Vivir junto a ti" (al final del show entonará ese clásico, "Llorando se fue").

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"Este es un reencuentro para festejar los 40 años de los Kjarkas. Fernando y mi persona hemos decidido acompañarlos en unos cuantos shows en diferentes países", me dirá en el intermedio el alcalde Castellanos...

"Este es un reencuentro para festejar los 40 años de los Kjarkas. Fernando y mi persona hemos decidido acompañarlos en unos cuantos shows en diferentes países", me dirá en el intermedio el alcalde Castellanos, quien deja sobre el aire el "Dios quiera que podamos hacer música más adelante".

Es el intermedio del show. Han subido a escena los Chila Hatun, los hijos y sobrinos de Los Kjarkas. "Kjarkas es una institución tan grande, que lo único que nos queda es empujar para que la cultura de los pueblos andinos siga adelante", me explica en los camerinos, Fernando Torrico. Afina su charango, del Perú se irá a Ecuador a ofrecer 17 conciertos con su grupo cristiano Latidos. No hay tiempo ni para meterse al estudio con Kjarkas ni para hacer más cosas con Tupay, el dúo que formó con Castellanos tras su salida de Kjarkas y el proyecto sinfónico Pacha (1995), cuando llevaron éxitos como la saya "Negrita" a otros mercados, pero sólo duró el sueño de un álbum.

Elmer, Gonzalo y Gastón comen algo ligero y se alistan para subir ahora como sexteto con sus nuevos integrantes, para la segunda parte del espectáculo. Para el final del show se unirán Castellanos y Torrico. Serán ocho kjarkas en escena más otros ocho músicos que los acompañan. El reloj va llegando a las 11 y 30 de la noche, el público no quiere dejarlos ir, han desfilado más 25 canciones de los Kjarkas, la saya "Llorando se fue deja su paso al inmortal huaino "Wayayay". Toma la batuta el tinku -alegre con letra de despecho- "Imillitay" para marcar la despedida. Hay cansancio, hay felicidad. Entonces la última, "Bolivia", ese huaino que en el país altiplánico es casi un segundo himno nacional, suena para despedirse, para agradecer al Perú tanto cariño, tantos años kjarkamanía. Los cóndores se pierden en el cielo limeño rumbo al infinito.


(*) Publicado el lunes 07 de mayo de 2012 en el semanario Variedades del diario oficial El Peruano.   

4 de mayo de 2012

La voz del timbal


Amadito Valdés, "las baquetas de oro de Buena Vista Social Club", el famoso timbalero cubano de 69 años de edad visitó a fines de abril  por primera vez el Perú y se conversó con Variedades sobre el famoso conjunto y su trabajo personal. (*)



Escribe: José Vadillo Vila

Hasta antes de su llegada este mes, como invitado de lujo del V Festival Internacional del Cajón Peruano, Lima fue siempre sólo un aeropuerto, una escala con compás de espera por la que Amadito Valdés había pasado varias veces cuando iba al Brasil, por ejemplo. Nada más. "Primera vez que me como el cebiche por aquí", dice el timbalero del Buena Vista Social Club, esa reunión de grandes (viejos) músicos cubanos que sorprendieron al mundo hacia finales de los noventas regalando frescura y sapiencia artística.

"Admiro a Perú y ahora estoy aquí gracias a Dios y al apoyo de ustedes". Amadito cuenta lo difícil que fue conseguir la visa para el Perú desde Cuba, que se movieron mil influencias y también avaló un artículo aparecido en Variedades en 2008 (29/09/2008) donde se comenta ya sobre Amadito Valdés, las baquetas de oro de Buena Vista Social Club. Una historia personal de la música cubana (México, Aires del Mayab, 2006), libro de 186 páginas que escribió el periodista Orlando Matos Piedra en base a las entrevistas que hizo por varios meses al famoso percusionista, que desde 1962, acompaña a gigantes de la música de La Isla como Ernesto Lecuona, Israel "Cachao" López, Benny Moré, Arturo Sandoval, Bebo Valdés, Rubén González, Compay Segundo, Omara Portuondo y otros.

Amadito, que nació en La Habana hace 66 años, hijo de un saxofonista de quien heredó el nombre y la música, hace cálculos y sólo ha compartido escenario con un músico peruano: Oscar Stagnaro, "un bajista súpercodiciado" con quien hicieron una gira acompañando a Paquito D'Rivera. Tampoco ha grabado música peruana "pero siempre estoy abierto a la cooperación con los grupos, a experimentar". Menciona con amor el Rhythms del Mundo: Cuba (2003), álbum donde los Buena Vista se fusionaron con figuras del mundo pop como Sting, Coldplay y U2.

"Hace como 40 años que tenía que venir aquí, al Perú", continúa el artista cubano, sentado en el lobby de un hotel miraflorino. En ese entonces, Amadito no era conocido como "las baquetas de oro", era baterista del cuarteto femenino Las D'Aida y ya tenían avanzados una seria de conciertos en Lima, "pero hubo un terremoto en Nicaragua o una cosa así y todo se canceló".

Amadito mira con respeto el cajón afroperuano. Opina que hoy "es el instrumento de percusión que más demanda, por arriba del timbal". "Es un instrumento que se está vendiendo en el mundo entero; la gente lo disfruta en todo el mundo y está en diversos estilos de la música".


"Admiro a Perú y ahora estoy aquí gracias a Dios y al apoyo de ustedes". Amadito cuenta lo difícil que fue conseguir la visa para el Perú desde Cuba, que se movieron mil influencias y también avaló un artículo aparecido en Variedades en 2008 (29/09/2008)...

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El jueves 19 de abril, Amadito, nominado en 2003 al Grammy por su álbum Bajando Gervasio, tomó por las astas un repleto auditorio del Centro Cultural de España de Lima y parecía que una parte del Caribe había llegado a la gris urbe. Primero dio una clase maestra donde enseñó los secretos de los ritmos de La Isla, como el danzón, el mambo o el chachachá. Esa misma noche, se presentó el documental Amado, Amadito, elaborado por el mexicano Julio Resino, y donde se explica su vida. Entonces subieron al escenario tres músicos cubanos, el cajonero Marco Mosquera y tras hacer una muestra de música peruana, llamaron al gran Amadito para arrancar con un bolero, una descarga y un final a ritmo del famoso "Chan Chan" donde la gente se puso a guarachear.

"El timbal sólo se escuchaba en géneros muy precisos como el danzón o el cha-cha-chá. Pero el timbal hoy goza de mucha salud porque figura en géneros que no son latinos, como el pop o el rock. Yo considero que eso, en gran parte, se lo debemos a Tito Puente, quien puso el timbal delante", opina Amadito. Y recuerda que "la buena salud" de la música no sólo es por los timbaleros latinos pues hay de diversas etnias que tiene gusto. Entonces, ¿qué define al buen timbalero? "Lo primero que hay que tener es talento, por supuesto, y dedicación porque el timbal es un instrumento muy limitado: son dos tinas y ahora dos campanas. Entonces hay que fusionarse con el instrumento, meterse, y realmente dedicarte", explica.

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Con Amadito está la tentación de preguntarle por los Buena Vista Social Club, es latente, como preguntar por viejos amigos en común. Y cuenta que hace un par de años estuvo con el laudista Barbarito Torres de gira por el Brasil. "Buena Vista Social Club sigue gozando de muy buena salud a pesar de la pérdida física de seis integrantes", me recuerda. O como le dijo Bianca Jagger, la ex de Mick, cuando se encontraron en Alemania: "Amadito, Buena Vista Social Club no es sólo un orgullo para los cubanos sino para los latinos porque llevó la música latina al top".

Amadito tiene grabadas las palabras de Paquito D'Rivera cuando le pregunta por su concepto de la música: "Vamos a gozar y nos van a pagar". Primero es el gozo, el ir a bacilar, y después pensar en la paga: "Eso es lo que sucede con Buena Vista Social Club: su éxito está en el desenfado".

En el Perú y América Latina se han dado varios proyectos musicales inspirados en BVSC: viejas glorias de un género tradicional que vuelven a brillar y renovar -paradójicamente- los repertorios musicales con canciones olvidadas. "A mi criterio, las cosas triunfan cuando se hacen desenfadadas. Mira, se ha cuestionado a Buena Vista porque usó marketing, ¿pero quién me puede decir que Omara (Portuondo) no cantaba o que Cachaíto (López) no tocaba el bajo o que Ibrahim (Ferrer) no cantaba bien? El marketing ayudó, se creó toda una parafernalia alrededor del proyecto en base a gente que trabajaba bien. El éxito de Buena Vista es una de las cosas que se hizo sin intereses mezquinos, para congratular a figuras que habían sido figuras en los años cuarentas, cincuentas. Esto avalado por la Divina Providencia porque nadie se imaginó que podría suceder una cosa así con la música cubana". Da por zanjado el tema.

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De los largos años dedicados al arte, Amadito desprende que "ser músico es un privilegio". Anda feliz "que la agenda mía está hoy en día muy complacida". Con su propia banda sigue recorriendo el mundo trabajando el álbum Bajando Gervasio y todavía no tiene en mente otro álbum propio por grabar. Da clases magistrales promocionando el timbal Meinl Percussion modelo "Amadito Valdés", expone óleos de él y de las 12 figuras del BVSC.

Ha participado estos últimos en las grabaciones del disco personal del pianista Roberto Carlos Rodríguez, de la orquesta los Van Van. También participó en la cinta animada Chico & Rita, dedicada a la música cubana y norteamericana de los tempranos años cincuentas, dirigida por el español Fernando Trueba. Ahí, Amadito se pone en la piel de Tito Puente, el rey del timbal. "Trueba tuvo la idea maravillosa de que algunos músicos personificaran a figuras importantes: por ejemplo, Ben Webster, ícono del jazz, fue personificado por Jimmy Heath, Mike Mossman fue Dizzy Gillespie". Y la hija de Amadito, Irania Valdés, es la voz de Rita. El timbal del cubano queda resonando alegre en la cabeza. Hasta pronto, maestro.

* (Publicado el lunes 30 de abril de 2012, en el semanario Variedades del diario oficial El Peruano).

4 de abril de 2012

Dansaqs en Lima


Más de medio centenar de artistas se reunirán mañana (Jueves Santo) en Lima Sur. Una jornada con más de 500 danzantes de tijeras, arpistas y violinistas maestros y jóvenes discípulos que se presentarán hasta la madrugada. (*)


Foto: Carlos Lezama (diario oficial El Peruano)


Mientras el mundo católico celebra la Semana Santa, en el mundo andino estas fechas de abril sirven para aleccionar y dar la bienvenida a los nuevos arpistas, violinistas y danzantes de tijeras, recordando a los apus y wamanis, sus dioses tutelares, y a la pachamama o Madre Tierra.

Mañana, un local en el sur de Lima será testigo del tradicional Gran Ensayo Ceremonial de Semana Santa, que se practica en los pueblos y comunidades de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica.

"Es la única fecha del año que se puede ver a todos los dansaqs y músicos reunidos en un solo escenario", explica el violinista Mauro Gamboa García, presidente de la Asociación de Danzantes de Tijeras y Músicos del Perú, que reúne a más de 300 artistas y organiza el evento.

Después de esta fecha, los danzantes de tijeras junto a sus arpistas y violinistas deben de cumplir diversos compromisos por pueblos y comunidades de las tres regiones mencionadas, explicaron los organizadores.

Agenda
En el Gran Ensayo Ceremonial los maestros danzantes y músicos dan pautas a cientos de niños y jóvenes que quieren seguirles los pasos. Estas clases en escenario empiezan a partir del mediodía y, de acuerdo con el programa anunciado, se prolongarán hasta la madrugada.

Los maestros dansaqs, por ejemplo, enseñan las más de 36 secuencias que desarrollan los danzantes durante la semana de festividades de los pueblos. Por su parte, los músicos dan a conocer las tonadas características de los duelos entre los dansaqs.

Pero "no todos los aspirantes logran ser danzantes líder o profesionales", como dice Mario Huamaní Inca, "Qoronta", maestro de dansaqs que forma parte de la organización. Primero, los aspirantes a danzantes tienen que venir de "una tradición familiar", ser descendientes de personas que practican la danza. Otro es que el dansaq no se avergüenza jamás de su arte.

Datos
-La Asociación de Danzantes de Tijeras y Músicos del Perú cumplirá 28 años en este año.
Fue una de las gestoras para el nombramiento de la tradicional danza como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por Unesco, en 2010.
-La asociación busca la creación del Instituto Nacional de la Danza de las Tijeras a fin de preservar esta danza tradicional.

(*) Publicado el miércoles 04 de abril de 2012 en el diario oficial El Peruano.

Tabucchi: escritor para escritores


La muerte intempestiva del escritor italiano Antonio Tabucchi ha sido sentida en todo el mundo. Los escritores peruanos también comentan sobre el fallecido narrador y su relación con las letras latinoamericanas de este admirador de Jorge Luis Borges. (*)



La partida del italiano Antonio Tabucchi (1943-2012), el último domingo, fue sentida por hombres de letras peruanos. Colegas suyos como los narradores Carlos Calderón Fajardo y José Antonio Bravo o el poeta y traductor Renato Sandoval comentaron su partida.

"Esta muerte absurda me crea un profundo desasosiego irreparable", define el escritor Carlos Calderón Fajardo, autor de La segunda visita de William Burroughs. 

"Tabucchi no es un escritor italiano contemporáneo a lo Alberto Moravia; es un escritor para escritores", explica. "Los escritores que estamos no somos realistas, sino de atmósferas enrarecidas o fantásticas, le teníamos culto; sobre todo por sus cuentos". 

La influencia de Tabucchi ha sido intensa, y Calderón Fajardo, quien lo homenajeó con un cuento incluido en el libro Historia de verdugos (2006), recuerda que muchos esperaban que fuese elegido Nobel de Literatura.

Pessoa, Borges
Tabucchi falleció en Lisboa. No es un dato trivial, era un apasionado de la literatura lusa y el más importante estudioso del escritor Fernando de Pessoa (1888-1935), que apareció también como personaje de sus ficciones. El editor Renato Sandoval "un profundo admirador y seguidor de las obras de Tabucchi", tradujo del italiano la novela Nocturno Hindú  además de algunos cuentos.

"Sin duda, es uno de los más importantes escritores de Europa contemporánea", define Sandoval, quien resalta el "mundo particular" de Tabucchi, quien tuvo muchas conexiones con la literatura latinoamericana: fue gran admirador de Borges. 

"Tiene un poco esa visión borgiana del mundo y a la vez es kafkiana: ve el mundo como laberinto, un absurdo, y siempre Tabucchi tuvo una cuota de humor muy particular, como el que tenían Borges y Kafka", cuenta.

Su admiración por Fernando de Pessoa le hizo escribir varios libros en portugués "y apropiarse de una forma pessoniana de ver el mundo. El mismo se convirtió en una especie de heterónimo del propio Pessoa", dice Sandoval, quien intercambió para las traducciones un par de cartas con el autor. 

Autor comprometido
José Antonio Bravo destaca de Tabucchi la "posición marxista con gran equilibro, con mucho respeto a la persona humana y a la democracia" del escritor italiano. 

Comenta que en Sostiene Pereira, el escritor italiano enlaza perfectamente con La revolución de los claveles (1974) "y eso pone en el tapete el buen registro de las novelas de denuncia y de testimonio con gran calidad artística. No es un panfleto, sino es la naturaleza humana el eje principal del interés del escritor".

Bravo comenta que estamos ante un autor que era muy querido, como lo fue el Nobel portugués Saramago, "que tampoco fue un marxista ortodoxo sino, primero, un ser humano que abrazaba la igualdad de los derechos del hombre", dice el escritor tarmeño.

(*) Publicado el 27 de marzo de 2012 en el diario oficial El Peruano.