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Limeñitud en el diván


Lima cumple hoy 477 años pero muchos de sus vecinos tienen sentimientos encontrados   contra la ciudad donde viven. ¿Puede Lima ser una de las nuevas Ciudades Maravillas del Mundo a pesar de sus habitantes? (*)

Tiempo de fiesta. Escena de la serenata a la ciudad, 17 de enero de 2012. Foto: Vidal Tarqui (diario El Peruano). 


Escribe: José Vadillo Vila.-

El problema de Lima son los limeños. El arquitecto Wilfredo Ardito parece sonreír a través de la línea del teléfono cuando al medio de la conversación planteamos el tema. El jueves 26, Ardito disertará sobre "¿Por qué tantos limeños no quieren a Lima?" El tema nos toca la piel a muchos de los casi ocho millones de personas que vivimos en esta ciudad anclada entre el océano Pacífico y los Andes.

Recuerda el también catedrático que lo casi esquizofrénico de muchos limeños es que odian la urbe, son los primeros en gritar a los cuatro vientos sobre los males de su ciudad y nunca sobre sus bondades. Es algo que llama la atención desde fuera. No sucede eso con los trujillanos, los arequipeños. Y tampoco en el exterior con los bonaerenses o los bogotanos. Nadie defenestra tanto sobre su ciudad como los limeños.

Pero frente a esta actitud, personas como David Pino, autor del blog Lima La Única (limalaunica.blogspot.com), considera que la campaña de Promperú, lanzada a fines de diciembre, para postular a Lima al concurso de las "Siete Nuevas Ciudades Maravillas del Mundo", no está jalada de los pelos. Que sí, por lo menos, la gente puede vota y se puede lograr postular a nuestra ciudad. Empero, para ello primero se debe de trabajar en el tema de la difusión.

Pino explica que hay un grupo de limeños que han celebrado, por ejemplo, los 20 años de declaratoria de Lima como Patrimonio Cultural de la Humanidad; que sí quieren a su ciudad y lo difunden a través de las redes sociales, la televisión y diversas publicaciones. Saben que ello fortalece la identidad. Y saludan que el fenómeno gastronómico haya dado su aporte cuando dio a conocer huariques y restoranes por distintas parte de la ciudad, promovido por el chef Gastón Acurio. Así, considera que Lima sí puede ser una Ciudad Maravilla pero se necesita mucho en cuestiones de limpieza. Y, sobre todo, en lo educativo.

Megaplaza en el Cono Norte de Lima. Foto cortesía del diario oficial El Peruano.

DIVERSOS LIMEÑOS
Hay "elementos" que alimentan el odio de los limeños a esta ciudad fundada por Francisco Pizarro el 18 de enero de 1535. Para Wilfredo Ardito, lo primero es que hay una gran cantidad de personas que no nacieron en Lima, no son limeños mazamorreros, como dirían y, por el contrario, siempre sintieron a la ciudad como muy hostil.

Al otro lado están los que se consideran limeños tradicionales: sienten que los lugares por donde caminan ya no son los de antes; que el Jirón de la Unión o los barrios miraflorinos no lucen como antes; que están llenos de los otros, de los cholos, de gente de fuera. ¿Su respuesta? Encerrarse en sus ambiente como si fuesen guetos y sólo se dedican a alternar en la ciudad con sus iguales; familiares y amigos. Lo mismo hacen los provincianos, me recuerda Ardito: los cusqueños o los ayacuchanos o los piuranos juntándose sólo entre ellos cada fin de semana, porque perciben al otro como alguien amenazante. "Hay desconfianza de las relaciones de unos con otros", precisa el arquitecto Ardito. Para el limeñista Pino estos prejuicios significan, al final de todo, el rechazo hacia cada uno.

"Hay personas que rehúyen de los espacios horizontales donde todos pueden ser iguales", agrega Ardito. Muchos limeños con dinero tratan de caminar lo menos posible por las calles de su ciudad o se refugian en nuevos guetos como el balneario de Asia para no toparse con los otros; donde los empleados no tengan acceso o con la ropa que los distingue. Inclusive, el arquitecto ha escuchado a lo largo de los años a gente que no va al Óvalo Gutiérrez o al Parque Kennedy porque siente que desfallece porque ya no es la ciudad de antes.

-Los limeños no se dan cuenta que la ciudad es muy bonita, que nunca llueve, que aquí siempre se puede caminar, que está al costado del mar, que tiene espacios muy bonitos y que es muy tranquila. Todo lo que encantan a muchos extranjeros. Claro, él que dice que es una ciudad horrible son los limeños.

Para Ardito una de las razones por la que los limeños tengamos tal visión pesimista de la ciudad son (somos) los medios de comunicación; sobre todo los telenoticiarios con un menú de violencia para empezar y acabar el día y nunca salir de casa. "La gente debería de apagar el televisor", sugiere.

A la vez, desde el nivel macro necesitamos políticas públicas tales como se dieron en Bogotá (Colombina) en tiempos del alcalde Antanas Mockus "creando relaciones de convivencia" al interior de la ciudad, fomentando que las personas salgan, confíen, creen lazos. "Se necesita que la gente se quite los temores y empiece a caminar por su ciudad". Recuerda el especialista que muchos extranjeros caminan sin prejuicios por calles como el jirón Quilca o el jirón de la Unión y sin ese rechazo. El tema es "enfrentar la discriminación entre los limeños".

"Lima tiene más de ocho millones de habitantes, casi la población de todo Bolivia, y tiene que enfrentar muchos problemas magnificados por los medios de comunicación. Los niveles de criminalidad de Lima son más bajos que Caracas, Bogotá o Río; tenemos problemas también de transporte, de contaminación, pero en otras ciudades con estos problemas los ciudadanos están contentos por su ciudad y la quieren. Esa es la diferencia". Gran diferencia.

Protesta en 2007. Veraneante observa a activistas contra racismo de empleadas en playas del balneario de Asia. 

INVITACIÓN A LA CONVIVENCIA
Bajo este contexto, considera Ardito que las municipalidades deben de crear mayores espacios de convivencia y hacer real el eslogan de la Municipalidad Metropolitana: "Lima ciudad para todos". Se deben de multiplicar las peatonales y los camposdemarte por todos los distritos.

David Pino es de los que aplauden la llegada de espacios como el Museo Metropolitano de Lima en el parque de la Exposición. Pero considera que esta experiencia se tuvo que montar en espacios como el Palaice Concert, en los altos de la Casa Barragán, en el jirón de la Unión: que debió de convertirse en un centro cultural revalorando a dicho espacio donde se reunió lo más selecto de la intelectualidad peruana a inicios del siglo pasado.

Ardito y Pino son concientes de la necesidad de la intervención activa del Estado. Un tema espinoso, por ejemplo es el referido a la situación de las casonas de Lima cuadrada, Barrios Altos y el Rímac: son patrimonio monumental histórico pero los dueños sólo esperan un terremoto para que se caigan de una vez y puedan levantar un edificio y librarse también de sus inquilinos morosos.

VISITANDO LOS CONOS
No hay que dejar de lado los limeños de barrios tradicionales muy interesado en conocer los nuevos centros de Lima. El arquitecto Ardito ha llevado a muchas personas de Miraflores, Barranco o Chorrilos a conocer el MegaPlaza en el Cono Norte. Se quedaron sorprendidos de no encontrar ni una selva de cemento ni una geografía dominada por las esteras y los pueblos jóvenes sino un espacio muy manejable. Fin de los prejuicios.

"Es muy importante desmitificar los prejuicios que hay no sólo por parte del limeño tradicional sino también los de los limeños de San Juan de Miraflores o Comas, porque se bloquean las posibilidades de convivencia", dice Ardito.

David Pino subraya que el tema educativo, que Lima en su momento debió de exigir a los migrantes, que vienen con ganas de salir adelante, a conocer la ciudad, sus tradiciones. "Mucho del crecimiento de la ciudad se debe a la gente que ha venido desde el interior. Pero se necesita que los vecinos de los conos de la ciudad, la respeten no ensuciándola, conociendo más de la historia".

Para el arquitecto Ardito, distritos como San Juan de Lurigancho, Ate o Villa El Salvador tienen sus propios atractivos y deberían de haber programas para que los demás limeños los conozcan y los de Barranco o Jesús María no crean que son distritos carentes de atractivos. Necesitamos que se promueva que se camine por toda la ciudad, no sólo por Miraflores y Barranco, sino esforzarnos por destinos como Breña, Lince, jesús María, Pueblo libre o Magdalena, y retomar el contacto con la ciudad", dice. Mientras David Pino opina que en este contexto también deben de haber políticas para que integran a los barrios periféricos, en el turismo, en la celebración de las fiestas de la ciudad.

Sí, Ardito y Pino son de los que pregonan que todo la ciudad tiene debe ser vista como un conjunta no sólo en problemas sino en posibilidades de integración, con sus propios espacios simpáticos, para que todos sientan, finalmente, que Lima les pertenece a todos.

(*) Publicado el lunes 16 de enero en el semanario Variedades del diario oficial El Peruano.

APUNTES:
Como parte del ciclo "Lima: No será un Aniversario Más, Pasea por tu Ciudad", que continúan los jueves 19 y 26, a las 19.30 horas, en el Centro Cultural Británico.

David Pino y Wilfredo Ardito realizarán con los asistentes una visita guiada por el Centro histórico de Lima, el sábado 28.

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