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Los rostros festivos de Lima



Escribe: José Vadillo Vila
Fotos: Museo Metropolitano de Lima (Difusión)

1.
Santos y cristos que llegaron envueltitos en los equipajes; que buscaron su espacio junto –sin entrecruzarse– con el Señor de los Milagros, con Santa Rosa de Lima, con San Martín de Porres. Santos y cristos que sintetizan la diversidad de ritos celebratorios que hoy conviven en Lima, día a día, los siete días de la semana.

Lo primero que uno piensa es que estos santos y cristos no estuvieron en el imaginario de los limeños tradicionales. "Lima ha concentrado una población que siempre ha estado invisible", recuerda el doctor Luis Millones.



2.
Invisibilizar parece haber sido la norma en la historia nuestra. Por eso se llamó/llama "provincias" a las otras partes del Perú. Negar su existencia es una actitud desde la Fundación de Lima, dice Millones. Aunque existían los restos de culturas como la itchma e inca, con centros ceremoniales vigentes, los documentos del Cabildo de Lima decían que no había nada en Lima antes de ellos. Nada: invisibilizar.  

Para Millones, el fenómeno de la migración se fundó en el siglo XVI y XVII, y para fines del siglo XVIII la población africana era muy grande en Lima, dejando "aparentemente" a la población indígena subterránea. Tampoco los libertadores, San Martín y Bolívar, cuando hablan de la población de Lima, mencionan la palabra indios. Solo hacen su discurso para los ciudadanos.



3.
Santos, cristos y migrantes recién empezaron a visibilizarse a partir de los años cuarentas en la capital, durante el siglo XX. El cerro San Cosme se hizo el ícono de los migrantes pobres. El antropólogo norteamericano William Mangin, uno de los primeros en analizar el tema, escribía: "Las barriadas son por lo general lugares tranquilos habitados por grupos de familias muy trabajadoras, pero su imagen pública es: violencia, inmoralidad, pereza, crimen y política revolucionaria de izquierda" (1963).

Pero el fenómeno se agranda, hay tráficos de tierras, recuerda Millones. A la par, los oligarcas clubes departamentales (de las clases altas provincianas) van perdiendo presencia a la par que nacen barriadas, asentamientos humanos y urbanizaciones, y crean clubes provinciales, distritales y de pueblos, donde se juntan gente de todos los niveles sociales.

"Lo interesante es que no viajan solos: viajan con sus mitos, sus creencias. Transportan su cultura. Creo que el interés por ellos se hace visible recién en los sesentas y setentas, cuando transforman el paisaje limeño", explica el investigador.  

Los migrantes, dice, "no se han integrado a la ciudad, la han transformado por completo". "Lima de hoy no tiene los rasgos aristocratizantes que criticó Sebastián Salazar Bondy, es una urbe integradora donde el quehacer político ha tomado conciencia de este fenómeno y favorece que el abrazo, al principio conflictivo, se convierta en afectivo y nos muestre la verdadera cara del Perú", dice.


4.
Aquí, en la capital, los migrantes tuvieron la capacidad de organizarse frente al medio hostil, para "construir sus fiestas, que no es cosa instantánea sino un proceso de todo un año". "Y en una tierra que no es la de ellos son capaces de recrearla porque, finalmente, Lima ha descubierto que se enriquece con la presencia de esta migración, que ahora es parte inseparable de la ciudad", finaliza Millones. Santos, cristos y migrantes.

Datos
-La exposición Los rostros festivos de Lima se presenta de martes a domingo, de 9:00 a 19:00 horas, en el Museo Metropolitano de Lima (Av. 28 de Julio, Parque de la Exposición, Lima). Ingreso libre.

-El equipo del MML ha fichado 25 fiestas. De ellas, eligió 12 para la presente exposición y tiene en proyecto editar un libro que explique las festividades. 




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José Vadillo Vila
Foto: cortesía de Luis Gonzáles Taipe
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