8 de noviembre de 2011

La alegría de los wamanis

Manuelcha Prado, Manuel Silva “Pichincucha” y el dúo Los Campesinos, legendarios cantores y músicos de los Andes, se reúnen para contar sus vivencias sobre el huaino y reflexionar sobre esta música de tierra adentro. (Publicado el lunes 07 de noviembre de 2011 en el suplemento Variedades del diario El Peruano).

Escribe: José Vadillo Vila / Foto: Juan Carlos Guzmán


HUK.
Las cuerdas se estiran hasta el 4.40, hasta el "mi" que brota como soplido de toro joven del acordeón. Don Jorge Núñez del Prado aprieta las teclas del acorde y su compañero Wilfredo Quintana coge la nota en el aire para hilvanar a dúo un huaino que, con sus letras sencillas y notas dulces, se hacen agua de puquial andino, ichu removido por el viento.

Impertérrito, el fotógrafo continúa alineando las luces pero la fiesta ya se armó en el estudio. Manuel Silva "Pichinkucha" desenfunda su guitarra, suma bordoneos y también voz. Manuelcha Prado no se queda atrás. El barbado guitarrista ayacuchano también busca su guitarra y se suma como mosquetero a cantar todos el huainito "La Esquinita". El huaino se ha hecho verbo y sustantivo empero el fotógrafo, que más sabe de surf y vale todo, para la fiesta anunciando que todo está listo. Pisan con cuidadito el papel del "fondo", las fotos salen un poco rígidas, se pide alegría y don Jorge no pierde tiempo, se lanza con un chiste que sus compañeros celebran y de paso mejoran las fotos, para alegrar al editor exgordito.

El huaino es la síntesis del mejor poema, es la ubicación de un mundo tan espontáneo que se ha mantenido a través del tiempo y estuvo escondido en el frígido del pajonal de la tristeza...
ISKAY.
Así, con ese espíritu juguetón, bromeándose como los mestizos de sus pueblos, que toman el quechua cuando el castellano ya queda corto, transcurren los ensayos para los conciertos que ofrecerán esta semana, cuentan.

El hoy dúo Los Campesinos, con 24 longplays en su currículo vitae, estrena este noviembre 50 años tocando juntos. Con ellos, los huainos "Profesorita" y "Por las puras" se hicieron himnos, entre otras melodías "con contenidos sobre la persona humana", que han recopilado en ese largo haber de todo de Cusco, de Apurímac. "Nos hemos hecho el compromiso de no desvirtuar el contenido de las melodías que han dejado quienes nos precedieron", explica Núñez, que sabe de noches de serenata y de amor. Es el más parlanchín y bromista, además de segunda voz y acordeón del conjunto.

Antes, Los Campesinos eran tres, pero hace 15 años falleció Goyo Núñez del Prado, quien llevaba la segunda guitarra. "Pensábamos que no íbamos a continuar -cuentan-, pero nos hicimos el propósito de honrar a Goyo y continuar en nuestra vida, que siempre tendrá dificultades y grandes logros".

Jorge Núñez y Wilgerdo Quintana se han acostumbrado a tocar solos. "Ni nos miramos la cara, lo hacemos para el deleite de la gente. Por su culpa se casaron mis padres, nos recuerdan que hemos amalgamado muchos hogares", dicen. Dicen que si hoy salen menos de viaje es "porque en Lima habrá unos cinco mil locales de provincianos, que celebran con un vigor y una emoción sus fiestas". Para qué más.

Cuenta los músicos que el secreto para mantenerse medio siglo juntos es muy simple: "para nosotros la música es una gracia". Su historia es la de muchos provincianos: don Jorge llegó desde Paucartambo, Cusco, a Lima, como muchos provincianos, con miedo hacia la metrópoli, con el racismo respirándole sobre los hombros. Vino para estudiar en la universidad de San Marcos, donde encontró de casualidad con Wilfredo Quintana, otro "asustado" migrante, que llegaba desde el distrito de Talavera de la Reina, Andahuaylas, Apurímac. Así que empezaron a tocar en el ámbito familiar y llegaron a la disquera El Virrey, así empezó su historia oficial. "Aunque ya nos cansamos de mirarnos la cara, sólo nos separará la muerte", dice don Jorge sin dejar su humor de lado.

"¡Manuel Silva es el más importante exponente indígena de América Latina después de Atahuallpa Yupanqui! Yo pinto mis cuadros escuchando sus canciones".
QUIMSA.
El Dúo Los Campesinos, Manuelcha Prado y "Pichinkucha", están emocionados: es la primera vez que todos tocarán juntos en un escenario, un sonido totalmente acústico, un canto prístino.

Los anteojos de Manuel Silva "Pichinkucha" esconden a un hombre callado, de sonrisa tímida y canto sentimental, pero dice Manuelcha Prado que el maestro también tiene su chispa fina. El nombre artístico de "Pichinkucha" le viene de esa ave de su tierra natal -distrito de Caraymbamba, provincia de Aymaraes, Apurímac- cuyo canto es a veces es triste; otras, alegre. Ha desarrollado su propio estilo en la guitarra andina. Hace poco Yuri Ortuño, vocalista del grupo boliviano Proyección me contó que la introducción del huaino "Tu abandono", que los hizo tan famosos en Latinoamérica, se la "robaron" del "Pichinkucha". "He hecho un estilo bastante particular", comenta con humildad este apurimeño que desde los 11 años de edad toca la guitarra. "Y sigo abrazado a ella".

El máximo admirador de su estilo de huaino profundo fue el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín (1919-1999). "¿Qué, no sabes quién es Manuel Silva?", le preguntó extrañado al presidente Alan García, ese 1986, cuando Lima se había convertido en centro del universo cultural latinoamericano cuando se realizó el festival CICLA. "¡Manuel Silva es el más importante exponente indígena de América Latina después de Atahuallpa Yupanqui! Yo pinto mis cuadros escuchando sus canciones".

Inmediatamente, el expresidente envió a su secretario general a dar con ese músico del cual nunca había escuchado. Silva, entonces director artístico de música andina del desaparecido sello Iempsa-Odeón, se sorprendió por la invitación. Y al día siguiente ese señor canoso que se apellidaba Guayasamín y era uno de los pintores vivos más importantes de todo el mundo, lo abrazaba delante de todo el mundo en Palacio de Gobierno, con un afecto único, como si lo conociera de toda una vida. Esa noche, cuando el pintor quiteño presentaba su exposición en Palacio, "Pichinkucha" fue el invitado de honor. Le alcanzaron una guitarra y cantó un huaino anónimo de letra filosófica, "¿Qué es la vida?". Ahí surgió su amistad con Guayasamín, que se extendió en viajes a Quito y del cual quedan fotos y varios cuadros firmados por el artista plástico, que "Pichinkucha" conserva con celo en su modesta casa limeña.

TAHUA.
Me quedo con la frase de Los Campesinos: "el huaino es la síntesis del mejor poema, es la ubicación de un mundo tan espontáneo que se ha mantenido a través del tiempo y estuvo escondido en el frígido del pajonal de la tristeza". Pero el huaino, recuerdan, es como su nombre, huaina, la expresión de la juventud.

La idea de armonizar estos estilos musicales distintos y emblemáticos, fue de la producción de Manuelcha Prado, quien creció escuchando a Los Campesinos, al "Pichunkucha", "y ahora les estoy pisando los talones", bromea. "Creemos que nuestros grandes valores a veces están arrinconados por esta vorágine mediática y extranjerizante, que siembra antivalores en vez de sembrar valores".

En apariencia, recuerda el destacado guitarrista ayacuchano, parecen estilos distintos, pero les une el sentimiento andino.

Primero aparecerán en escena los Manueles, Silva y Prado, a cantar a dúo algunas canciones, luego será el turno de Los Campesinos y finalmente los cuatro interpretarán unos temas a cuatro voces.

"El canto une amistades imperecederas" comenta don Jorge Núñez. "Si no hubiera cantado con Wilfredo, él no existiría en el relato de mi vida ni yo en el suyo". Les pregunto sobre la importancia de Lima en su canto y "Pichinkucha" define Lima como "la voz de todas las provincias", epicentro donde se aglutinan el Perú de todas las sangres.

-Lima La Horrible, de Salazar Bondy, también tiene su magia: nosotros no sólo somos hijos del paisaje, de lo puquiales y de los ichus que juegan con el viento, sino también somos hijos del cemento. Y Lima es un gran reto. Uno aquí se termina por ahogar o sale adelante -explica Manuelcha Prado, quien brega para que el mundo andino "tenga una presencia histórica definitiva".

Si hablamos de la música andina, todos se ponen serios, y dicen que sus géneros musicales gozan de buena salud. Manuelcha me pone como ejemplo su aplaudida gira por las 13 provincias de la región Cajamarca por el centenario de José María Arguedas. La música andina vive lozana en todas las ciudades serranas, también en la costa y las de ceja de selva. "Lo que nos falta es un elemento aglutinante, esperemos que el Presidente Ollanta Humala promulgue leyes en favor del artista nacional". La entrevista se va acabando. Es tiempo de reafinar las guitarras para viajar por esas cimas donde el canto andino es indómito y feliz. Palabra de wamanis que saben alegrar las almas.

APUNTE
Manuelcha, "Pichinkucha" y Los Campesinos ofrecerán los recitales "EL Sonido de la Tierra", el 10 y 11 de noviembre, a las 19.30 horas, en el auditorio del colegio Santa Úrsula de San Isidro.