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El rastro de Arguedas

El autor andahuaylino pasó dos años de su juventud en Sicuani, Cusco. Aquí fue profesor del colegio Mateo Pumacahua y también se casó con su primera esposa, Celia Bustamante. Variedades accedió a documentos que confirman su paso. (Publicado en el semanario Variedades del diario El Peruano, el lunes 23 de mayo de 2011)

ESCRIBE: José Vadillo Vila




1.
En Sicuani no hay ningún busto que lo recuerde. Tampoco existe una calle, en esas trajinadas vías donde ronronean los mototaxis, que se llame José María Arguedas. Aunque sí hay una César Vallejo, un Grau, un Dos de Mayo. También hay un museo llamado Julio C. Tello donde se guarda celosamente la espada del prócer Mateo Pumacahua. Sólo un par de murales en el centro educativo donde enseñó, el Colegio Emblemático Mateo Pumacahua, dicen que hace más de setenta años, el escritor andahuaylino pasó por la capital de la provincia de Canchis.

"Yo soy el único de los alumnos de Arguedas que subsiste en toda la provincia de Canchis". Los 85 años de edad pesan sobre el doctor Guillermo Cáceres Villa, pero su memoria no es avara con los recuerdos. Lo encontramos en Maranganí, un pueblo a diez minutos de Sicuani. Algunos de sus compañeros de aulas se fueron a otras ciudades y otros murieron, dice. Pero esa promoción fue una generación importante para Sicuani: uno de ellos llegó a alcalde; otro fue, en su momento, el único abogado de toda Canchis, y hubo varios poetas, escritores, periodistas, profesores.

Al viejo sabio don Guillermo se le "agolpan" en la mente "una multitud de recuerdos que sacuden el corazón", cada vez que recuerda a su maestro, José María Arguedas (1911-1969), de quien fue discípulo los dos años que estuvo en Sicuani, en 1939 y 1940.

Empieza a trabajar su memoria. No era un docente ordinario ni gustaba de encerrarse en el aula. Dictaba clases peripatéticas. "Salvo que una lluvia lo impida, le gustaba caminar por los cerros; nos llevaba a una fiesta, a una feria y nos decía, '¡describan!' Y ahí mismo nos calificaba".

A Arguedas le gustaba la espontaneidad del alumno, no lo aprendido de paporreta. Les hacía escribir cartas pero advertía que jalaría al que ponía frases como "Deseo por la presente..." sino poner cosas más creativas como "Ahora que me hallo solo contemplando el cielo".

José María, que acababa de pasar una temporada en el penal limeño de El Sexto, llegaba a clases llevando de la mano, cada día, nuevas palabras. Un día les preguntó si habían visto a la perinola y todos se rascaron la cabeza tratando de adivinar a qué o quién se refería. Así les obligaba a darse una vuelta por las páginas del diccionario. Y por eso, cree don Guillermo, de su promoción han salido grandes poetas, incluso condecorados a nivel regional.

Claro, de los 61 alumnos de su salón, sólo terminaron la educación media 31 "porque no todos estaban en condiciones de sostenerse en el colegio; venían de familias de escasos recursos económicos", explica el señor Cáceres.

Otra razón es que el profesor José María Arguedas, amaría la espontaneidad, pero era severo para calificar. En el Colegio Emblemático Mateo Pumacahua están los registros de sus notas en los cursos de Castellano, de Geografía. Los rojos crecen en armonía con las notas azules, de tendencia a la baja, mayoritariamente.







Cáceres recuerda que leyó en La Verdad, donde escribía Arguedas, la carta de despedida que envió desde Lima. Decía que agradecía el tiempo que le había acogido esa "bendita tierra", y que dejaba la posta a profesores formados en la universidad de San Marcos.

2. En la oficina del profesor Adrián Mena, director del Colegio Emblemático Mateo Pumacahua, el retrato del general Ernesto Montagne ocupa toda una pared. Hasta 1938, quien quería estudiar la secundaria debía de ir hasta la capital cusqueña para seguir estudios en el Colegio Nacional de Ciencias o emigrar a Arequipa o Lima.

El Pumacahua, fundado el 5 de enero de 1939, fue el primer colegio secundario en las provincias del Cusco gracias a Montagne, quien dicen tuvo tropas acampadas en Sicuani y cuando lo nombraron ministro dio a esta ciudad comercial el anhelado colegio.

Arguedas fue uno de los profesores fundadores convocado por el director, el alemán John Marthan. "José María Arguedas ha dejado una escuela para la formación de las nuevas hornadas de las pumacahuinas y es quien creó la primera revista de nuestra institución, Pumaccahua", explica Mena.

El director ha adquirido un ejemplar del primer número de la famosa Revista Pumaccahua. Órgano del colegio nacional Mateo Pumacahua, que el propio Arguedas editó en diciembre de 1939. Un puñado de páginas en papel craft y bulky. A lo largo de los años, Mena ha podido dar con algunos ejemplares de esa publicación que se ha editado desde entonces en forma discontinua por ese colegio.

Cuenta que del segundo número, donde había una fotografía del propio Arguedas con un alumno del colegio vestido como los campesinos, no queda ningún ejemplar. "Tal parece que el padre del muchacho era un terrateniente que mandó comprar toda la edición", explica. Para setiembre, el área de Ciencias Sociales del colegio, sacará una nueva edición de la revista Pumaccahua, haciendo un recuento de su historia, desde 1939 hasta la fecha.





La señorita Rueda saca pecho: el Registro de Civil de Canchis tienen partidas de matrimonio desde el año 1900. Claro, lo que se sorprende es saber que el escritor José María Arguedas y Celia Bustamante se casaron aquí, en Sicuani.


3. El paso de Arguedas como profesor del Pumacahua también es importante porque ahí empezó una experiencia de educación bilingüe. "Arguedas insuflaba la práctica del quechua y así influenció a muchos alumnos que venían de otras zonas a Canchis", dice Mena. Hoy los alumnos de quinto de media del Pumacahua tienen un curso del idioma quechua. Y eso es una satisfacción muy grande.

Los alumnos, además, no sólo por motivo del centenario, sino que cotidianamente leen las obras de Arguedas. Es algo obligatorio. En el salón del 5to D, el profesor de Lenguaje Fabio Hernández hace una clase de comprensión de lectura, deteniéndose en párrafos de Los ríos profundos.

Arístides Sevillanos, responsable de la capacitación en Educación Intercultural Bilingüe (EIB), explica que aunque no es direccionada, "la huella de la filosofía arguediana" está presente en los docentes, sobre todo los de las zonas andinas; la teoría que uno mejor aprende la gramática de una segunda lengua cuando se pone ejemplos sobre su cultura y su realidad. "Es emblemática la experiencia de Arguedas en el Pumacahua. Se toma la importancia de la interpretación de los contextos; la necesidad de ver por diversos ángulos la educación, desde la cultura, la música, la danza. En eso, Arguedas es un referente".

Sólo en apariencia, parece que hablar de educación bilingüe hoy es distinta a la de los años de 1930 y 1940. "El panorama actual de la EIB pareciera más fácil, pero hay brechas, se ha retrasado porque los maestros han trabajado más el tema de la lengua originaria que la enseñanza del castellano y eso ha provocado también rechazos en los padres de familia. Eso se ha ido replanteando y hay propuestas interesantes en Puno o Apurímac, donde se trabaja el tema de identidad cultural ciertos días de la semana".

4. La mirada pensativa del prócer Mateo Pumacahua domina la plaza de armas de Sicuani mientras el sol serrano quema. Entramos con dudas a la municipalidad provincial de Canchis, con el dato recogido por la doctora Carmen María Pinilla, editora del volumen Apuntes inéditos. Celia y Alicia en la vida de José María Arguedas (2007).

En el cuarto piso, en el Registro Civil, preguntamos, con las dudas de saber que una parte de la memoria archivística del país se quemó o fue borrada por el devenir de la historia y la poca importancia que damos a esta. La señorita Rueda saca pecho: el Registro de Civil de Canchis tienen partidas de matrimonio desde el año 1900. Claro, lo que se sorprende es saber que el escritor José María Arguedas y Celia Bustamante se casaron aquí, en Sicuani.

Va en busca del libro del año 1939. Y ahí está la partida número 75, una pequeña joya para los investigadores. Se lee que eran las cuatro de la tarde de ese 30 de junio de 1939, cuando don José María Arguedas y doña Celia Bustamante, ambos de raza blanca, hijos legítimos de sus padres se presentaron en el Concejo Provincial de Canchis, junto a sus padrinos, Luis Callo y Alejandro Palao; que José María tenía 28 años y tenía por profesión la de maestro; y ella un calendario más y con puntos suspensivos en su "profesión". Y ahí están las firmas de ambos. Cursiva y perfecta, la de él; otra bastante infantil la de ella.

No será Sicuani el pequeño pueblo que conoció Arguedas; tampoco existe la casa que alquilaba en Taruca Pampa (hoy de modernas viviendas). Ahora es una ciudad rugiente de mototaxis, con internet, malos hoteles, matizadas con cumbias y huainos, pero aún podemos ver a José María como lo recuerdan: caminando cada tarde, al final de la jornada con su esposa Celia, acompañados de un perrito, una mascotita que les seguía por todas partes mientras el sol se oculta y el frío pide volver a casa.


APUNTES
La Gran Unidad Escolar Mateo Pumacahua ha funcionado en tres locales. Del primer local, donde Arguedas enseñó, no queda nada.
Este se ubicaba en una casona alquilada de tres patios, que quedaba en la calle Dos de Mayo, a un par de cuadras de la plaza de Armas.
Ahora el colegio Pumacahua queda en un terreno donado por terratenientes en su momento.
Pero en julio, deberán abandonar por 18 meses los pabellones, ya que empezarán las obras del nuevo local.

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