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Encuentro de lenguas



Escribe: José Vadillo Vila
Fotos: Melina Mejía, agencia de noticias Andina

Ellos ríen, saltan. Ponen las manos sobre la arena y dibujan sus nombres, sus mundos. Se apuran en sacarse las medias, las zapatillas y sus pies libres se bañan por primera vez en la mar. No les parece que esté fría. Más bien les da picazón la arena, tan distinta a la tierra fértil de sus pueblos. Y comentan su alegría en distintos idiomas tan peruanos como el castellano.

Ellos, tan pequeños, con sus 10, 13 años, son, a veces, los últimos hablantes de sus lenguas, y tienen casi el deber de mantenerlas vivas, y para eso hay que motivarlos.

Ayer, día de invierno cualquiera en la playa Agua Dulce, de Chorrillos, una cuatrimoto se obstina en repasar el horizonte de la Costa Verde; más allá se mecen yates y botes, y niños de algún colegio limeño juegan sin imaginar que para los 142 niños que acaban de bajar de varios buses es un día único: el mar, ese elemento tan común para los limeños, es una novedad para estos otros peruanos.


Los protagonistas
Nery Torres (13 años) nunca antes había visto esa inmensidad. Vive en un anexo del distrito de Cotahuasi, provincia de La Unión, Arequipa. Solo para llegar a la Ciudad Blanca necesita un día de viaje. Ahora baña sus ojotas en el mar, se toma fotos junto a sus tres amigos del colegio, a su profesor y a su papá, Manuel, un agricultor que se emociona al ver a su hija viviendo nuevas experiencias. Para este viaje, Nery también se ha subido por primera vez a un avión que la trajo a Lima.

No solo es nuevo para los niños. Recién este año, en un encuentro de profesores, Catalino Garró conoció el mar que tantas veces enseñó en teoría. Las alumnas del distrito donde trabaja, Ruth Izquierdo (10) y Judith Medrano (12), están metidas hasta las pantorillas en el mar, sin dejar sus sombreros blancos, tradicionales de Mirgas, provincia de Antonio Raimondi, región Áncash. Solo para llegar de Mirgas a Huaraz se necesitan 12 horas de transporte.

La maestra Gladys Sanabria cuenta que solo dos días a la semana salen las cousters desde Aiza, distrito de Tupe, provincia de Yauyos, Lima, hacia Cañete. Y solo otros dos días por semana pueden hacer el camino de regreso. Tan aquicito de Lima. Lo singular es que hablan el jaqaru, una lengua precolombina que se resiste a morir. Y está en manos de estos niños de la I.E. N° 2740 y otros y tres colegios de la zona darle vida como herencia para las siguientes generaciones.


42 lenguas se hablan en el Perú; 21 de ellas cuentan con alfabetos oficiales. Por primera vez participan niños jaqaru, kakataibo, shawi, entre otras etnias del país.

Huampaní
Desde el domingo, el centro recreacional Huampaní es una pequeña Babel, donde niños de sexto de primaria, que hablan 20 lenguas originarias, se reúnen en el Tercer Encuentro Nacional de Niños y Niñas de Pueblos Originarios y Afroperuanos del Perú, Tinkuy 2014, organizado por la Dirección de Educación Intercultural Bilingüe y Rural (Digeibir), del Ministerio de Educación.

Cada año, este encuentro cambia de temática. En 2012, cuando nació, el tema era ‘La escuela que queremos’; el segundo, ‘Mis saberes para el mundo’. Este se enfoca en las ‘Formas de comunicación de nuestros pueblos originarios’.

“El fin de los Tinkuy es, por un lado, que la población nacional conozca la diversidad y la valore; y, por otro, que los niños valoren su cultura y su legado, porque a veces sienten que sus lenguas son menos que el castellano. El fin es revertir esta situación y se sientan orgullosos de ella y mostrar su cultura”, explica Martha Morales, coordinadora del evento.

También cada año, el número de participantes aumenta. En 2013 vinieron 70 niños de todo el país. Este año, llegan 142, además de 70 acompañantes, entre padres y profesores.

Se busca que un mayor número de niños de distintas comunidades pase por el Tincuy. Por ello, cada año, los especialistas de las unidades de gestión educativa (UGEL) traen alumnos de centros educativos distintos.

El mar y los aviones no fueron la única experiencia. Ayer, al finalizar la tarde, entraron por primera vez en un teatro y se quedaron fascinados por verse reflejados en el Chusco, el Jefe, la Misha, la Primorosa, esa diversidad que se representa en Los músicos ambulantes, que montó especialmente para ellos el grupo Yuyachkani, que sabe tanto de diversidad cultural. 

 (*) Publicado el jueves 18 de setiembre de 2014 en el Diario Oficial El Peruano.

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