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La bohemia memoriosa


Hoy se inaugura en Petroperú exposición Bohemios e intelectuales del reportero gráfico Carlos "Chino" Domínguez. Reúne 42 fotografías desde la década de 1960 al año 2000.

Por: José Vadillo Vila
Foto: Alberto Orbegoso
(El Peruano, jueves 22 de marzo de 2007)

El “Chino” Domínguez sabe que la muerte lo visitará pronto. La espera con una copa de vino tinto, un cigarrillo entre los labios y la cámara lista para fotografiarla en plano americano. Total, ya gozó 73 años en este mundo como si fueran 180, porque siempre uno “vive demasiado”.

En otras ocasiones de su vida, cuando la parca lo ha cortejado, el “Chino” le decia, “¡No tengo tiempo para cojudeces!”, y continuaba en lo suyo, buscando el ángulo y el momento perfectos para disparar y dejar al Perú la memoria del siglo XX.

Del pecho le cuelga el título no oficial de Patrimonio Fotográfico de la Peruanidad. Ha retratado a todos los personajes desde hace medio siglo. Criollos y andinos; intelectuales y vagos; almuerzos opíparos y menús con arcoiris en La Parada; prostitutas y modelos; políticos y locos; intelectuales y trasvestis.

Refrescando el archivoHace dos años, desde que lo dejaron sólo con un riñón, que refresca con diálisis, “Chino” trabaja en Surco, junto con su hija Mari, digitalizando su archivo personal. Cree que su obra la debería comprar el Estado porque es la memoria gráfica del país.

“Lo más agradable de este archivo es que es la historia de un reportero que ha vivido sus circunstancias. Qué mal haría en irme sin contar las anécdotas, que son igual de importantes que las fotos”, dice este fotógrafo que sólo una vez pensó radicarse fuera, en Florencia (Italia).

Sabe que ningún otro colega tiene un millón de negativos. “En este oficio es importante ser independiente. (Enrique) Zileri, que es el hombre más difícil de tratar, renegaba porque quería ser el dueño del material, pero aceptaba mis condiciones. Cuando tú pisas tierra firme, habla tu trabajo”.

Hay chismes que dicen que tiene fotos que no serían suyas, como la que publicó en su libro Los Peruanos (1999) sobre el rescate de la Embajada del Japón (1997). “Uso todos los recursos y uso la primicia. La fotografía que publiqué es mía, si alguien duda que me pida el negativo”, enfatiza.

Bohemia gráfica
El “Chino”, leyenda de la fotografía latinoamericana, sufre lo que todos los gráficos: se incomoda cuando lo van a retratar. En su longeva trayectoria ha mandado al demonio a varios diarios y revistas. Aunque considera que ningún periodista debe estar identificado con un partido político, sí cree en las simpatías y él, camina “hacia el trabajo socialista”, enfatiza.

Desde hace medio siglo, es amigo de poetas y escritores. Por ello, si le dan a elegir entre políticos y poetas, a ojos cerrados prefiere a los segundos, me responde saboreando su copa de vino en una mesita del Queirolo de Lima junto con sus amigos, el poeta Reynaldo Naranjo y el guitarrista Adolfo Zelada. El médico no le ha prohibido que tome. Y él, obediente, ya no le va al pisco sino al vino.

Hablamos de Bohemia e intelectuales, su exposición sobre retratos y ambientes de una Lima que se nos va. En realidad, un ejercicio de la filosofía del “Chino”: sólo logras la intimidad de la fotografía cuando convives con la vida cotidiana. Es su registro de reuniones en La Victoria, Barrios Altos y Surquillo. El participaba de las jaranas, era uno más en la casa de La Buena Isabel o de La Valentina, junto con guitarristas y compositores que llegaban para medir su capacidad creativa. Así logró instantáneas únicas.

“Yo me iba a jaranear, pero siempre llevaba mi cámara. Mi mujer me recuerda, ¡carajo, te ibas a chupar por cinco días! Pero 40 años después te das cuenta que era un documento importante”, recuerda “Chino”, que es de Jesús María, pero se mudó por todos los barrios limeños, cargando con su familia y sus negativos.

Esa bohemia de la que habla ya se perdió hace dos décadas por el “desborde popular”. El “Chino” bromea: junto con los pocos limeños jaraneros que quedan, ha decidido crear el Centro Departamental Lima. “Lima ya es otra, con comidas, santerías y música de provincias, pero tienes que ser respetuoso, el oficio del fotógrafo es registrar y registrar para que todos sepan lo que pasó”.

Poesía y fotografía
Le hablamos del resurgir de la Asociación de Reporteros Gráficos. Él cree que el principal problema de sus colegas es que no leen. “Siempre les recomiendo leer sobre todo poesía, que sensibiliza el organismo para este oficio. El poeta te puede describir el dolor y tú puedes interpretarlo gráficamente”. Ha predicado con el ejemplo eso de que un reportero gráfico debe ser totalmente independiente para poder “rebuscar” lo que después puede ser importante. Eso le ha costado sacrificar a la familia.

Además de fotógrafo, “Chino” es guarachero y mambero. Sus anécdotas van hasta Europa y Centroamérica. Con Manuel Antonio Noriega, Omar Torrijos; una borrachera en Panamá con Gabriel García Márquez y Daniel Santos, entre otras. Una vez, en Lima, tomó una instantánea de Dámaso Pérez Prado entrando al Congreso con los guardias cuadrados, como “visita oficial”. Sonríe recordando que “el fotógrafo tiene muchas capacidades y trampas”.

Durante la conversación en el Queirolo, se le ocurrió un proyecto multidisciplinario con respecto al poema “Masa” de César Vallejo, con música criolla y fotografías. Con su amigo Mario Testino tiene en mente otra, de reyes y “misios”. Quiere escoger bien, es que los años pesan. Pero siempre estará listo, con la cámara en ristre.

Datos
Para fotógrafos. “La cámara digital no es mi pareja ideal. La única propiedad que le encuentro es que tiene una buena resolución de imagen. Pero la cámara es sólo un instrumento, tú le das el contenido”.
En libros. La editorial PEISA publicará en octubre sus libros sobre el Señor de los Milagrosy la música criolla. Luego,el volumen de memorias, Gajes del oficio.
Exposición. Hasta el 20 de abril en la Sala de Arte de Petroperú (Canaval y Moreyra 150, San Isidro). Ingreso libre.

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José Vadillo Vila
Foto: cortesía de Luis Gonzáles Taipe
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