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En el jardín del bardo místico

Poeta Enrique Verástegui reedita Yachay Hanay, donde están “las bases de una filosofía peruana”. Al trabajo le anexa “Tractatus Lógico-Mathematicus”, que, a su entender “inicia la lógica del siglo XXI”.

Texto y Foto: José Vadillo Vila
(Publicado en El Peruano, el sábado 17 de marzo de 2007)


El jardín del poeta místico está “lleno de inéditos”. Florecen ensayos, se riegan poemas y se podan los demás textos. Este volumen inconmensurable responde a que en el Perú nadie entiende a su creador, quien ostenta el récord de “el escritor peruano que más ha publicado”.

“Me entienden perfectamente afuera, no en las chinganitas de Lima”, agrega el poeta-jardinero, consciente de vivir “en un ambiente intelectual ateo, de poetas alejados de la espiritualidad, cerrados en sí mismos”.

A sus 56 años de edad, Verástegui el vate ya no usa la melena rebelde
característica, hace silencios prolongados, nos husmea a través de sus
lentes gruesos, prende un cigarrillo –que juguetea en su boca de marfiles apagados– y continúa.

“Hace muchos años que ando en busca de lo espiritual y aquí no entienden la poesía desde lo místico.” Se define católico-ecuménico y en el Perú sólo los místicos respetan su trabajo. En cambio, en Estados Unidos, Europa y otros puntos de América Latina le dedican poemas y ensayos.


Filosofía Yachay...
Ha reeditado el poemario Yachay Hanay (Lima, Ventana de Medusa,
2006). “Esta suma de mis libros”, forma parte de Albus (ver recuadro); el bardo plantea “una filosofía peruana que expresa al ser de la persona universal”.


En quechua significa “escuela del cielo”. El nombre, explica, se lo dictó un campesino ayacuchano de 90 años que apareció en su biblioteca de Cañete y luego se retiró levitando. “He leído a lo largo de mi vida toda la filosofía peruana y no encuentro bases coherentes que la expresen, lo cual sí sucede en Yachay Hanay, donde aparece un estudio sistemático del alma”, dice el vate, quien escogió la poesía como vehículo “porque todos los libros sagrados del mundo están escritos en poesía”.

Para Verástegui el poeta es fundamental alcanzar la ética a través del
complejo llamado alma. Yachay... lleva su sello, un estilo que, al entender del propio escritor: “Tiene mucho de las estructuras musicales de Johann Sebastian Bach.”

Desde hace cuatro años, Verástegui el poeta vive en La Molina. Antes
radicó 16 años en Cañete. “Es un misterio –piensa en voz alta–, pero nunca di un recital poético allá, ni tengo correo electrónico.”


Mística matemática
Verástegui el poeta está a la búsqueda de lo místico y matemático (estudió ciencias contables en la universidad San Marcos). Como apéndice de Yachay Hanay hay una página denominada “Tractatus Lógico- Mathematicus”.

Cree en este matrimonio, y dice: “He fundado la matemática y la filosofía occidental del siglo XXI.” Esa boda es una corriente mundial desarrollada por científicos, pero en el Perú el poeta es pionero y quizá por eso haya resistencia.

Ello tal vez porque es más conocido como poeta miembro de Hora
Zero, movimiento cultural del decenio de 1970, y que tenía por epicentro El Palermo de la avenida La Colmena.

A Verástegui el poeta lo hemos sacado de su biblioteca, donde ahora profundiza sus estudios sobre la filosofía de la India; donde lee a los jóvenes. “Para encontrar la inocencia de mis primeros años.”

Asevera que su obra ya concluyó, y hoy sólo escribe por placer. Tampoco quiere viajar fuera del país, porque “alguien debe representar la cultura en el Perú”. Lo dejamos con sus cigarrillos, quizá meditando un próximo ataque al pensamiento burgués.

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José Vadillo Vila
Foto: cortesía de Luis Gonzáles Taipe
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