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Huaconada, una danza moralista



Durante los tres primeros días del año, los huacones son la autoridad máxima en Mito. La Huaconada, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, tiene el reto de mantener la tradición y renovarse como atractivo turístico de Junín. (*)

Escribe: José Vadillo Vila
jvadillo@editoraperu.com.pe

Estamos en la mitad del mundo. En medio del valle del Mantaro. En la mitad de este universo que dominan hasta hoy xauxas y wankas. Aquí, junto a la carretera Central, está Mito, pueblo de la provincia de Concepción, región Junín.

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Del 1 al 3 de enero, el distrito, donde viven aproximadamente 4,000 habitantes, es visitado por más de 30,000 personas, que llegan para conocer en el lugar a los famosos huacones.

Marca el compás la tinya. Necesariamente la toca un miteño. Es la costumbre. Clarinetes, saxofones, violines y arpas de la orquesta típica huanca se abrazan en la plaza de Mito y los huacones llegan marcando el paso con latigazos. El látigo o tronador simboliza su autoridad moral. Se entremezclan bailando garbosos los huacones antiguos –cuya vestimenta es de lana de carnero– y los huacones modernos, que llevan frazadas “tigres” como capas. Todos son anónimos tras sus máscaras de aliso y sus sombreros, del que emergen cintas de colores.

Del 1 al 3, los huacones son la única autoridad en Mito. Son los héroes, los que imponen justicia en esta jurisdicción. Los tres días danzarán en la plaza. Todo empezará hoy, al mediodía, con la escaramuza.

Antes, el día 2 era exclusivo para presentarse en la plaza de Mito y el 3 se solía visitar las casas de las autoridades, pero “los últimos años” (desde que en 2010 la Unesco nombró a la danza como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad) se han dejado esas costumbres por una exigencia del público que quiere ver huacones bailando en la plaza “y los bailarines deben de seguir bailando”, dice Óscar Enrique. Él y sus hermanos son los caporales (mayordomos) de la fiesta de la huaconada de Mito 2015.

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La huaconada de Mito es una danza ritual de control social. Para algunos especialistas se origina en un rito, donde ciertos pobladores se enmascaraban y recorrían el pueblo, casa por casa, castigando a los amancebados, a los mentirosos, a los cochinos.

Los huacones entendidos como una suerte de sociedad anónima y secreta, donde el primer huacón pudo ser un religioso que danzaba, un agricultor o un artesano, que se enmascaraba e impartía moralidad. No necesitaba hablar. Se bastaba con los latigazos para ser respetado.

Para los más tradicionalistas, esa esencia del huacón se mantiene. Por ende, esos primeros huacones debían tener una ascendencia moral. Hoy por hoy, todos los miteños saben danzar de huacón y el huacón es casi el ADN de Mito.

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Cuando era niño, Juan Verástegui, representante de la Asociación de Huacones en Lima, recuerda que había, a lo más, cien danzantes. Hoy, en los tres días de la huaconada, en Mito se pueden contar alrededor de medio millar de danzantes.

Es un enorme grupo que danza sin competir entre ellos, que tienen distintos oficios, que viven en diversas ciudades y vuelven una vez al año a Mito. Todos danzan al compás de una única orquesta. Se van intercalando mientras comparten con los visitantes.

“Para ser huacón no hay límite de edad”. Marcelo Verástegui es taxista en Lima y huacón desde los 17 años. Es una cuestión de familia. En casa todos los varones han bailado y esta norma se mantiene. Me dice que hay niños que desde los 3 años ya danzan. Y hoy, con la llegada de los turistas, también hay gente que alquila el traje para bailar en la huaconada. Los visitantes tienen novedades este 2015. Hace un par de meses se inauguró en el mirador del cerro San Cristóbal del pueblo, un enorme huacón de 10 metros de alto, atractivo que se suma a los dos huacones tamaño natural que aguardan a la entrada del pueblo para tomarse un “selfi”.

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La declaratoria en 2010 sirvió para que en Mito se revalore y aumente el número de artesanos –mascareros y tejedores de medias y guantes–; que se sumen en su difusión otros distritos y anexos de Concepción, pero para los miteños, más que placer, es enorme responsabilidad que su danza tradicional sea Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Óscar Enrique y Juan Verástegui piden que se respete la tradición miteña.

Dicen que urge realizar conversatorios para establecer los reglamentos que estipulen detalles sobre la vestimenta; si para la ceremonia del “corta rabo”, cuando el huacón baila por vez primera, es suficiente aplicarle tres latigazos o es indispensable echarle cerveza en el trasero. “La esencia de la danza es el respeto y la autoridad, no el pelearse como algunos están diciendo”, explican. Por ello, los caporales también deben cuidar en el pueblo que los huacones estén bien vestidos y retirar a aquellos que están pasados de copas.

La danza es de varones adultos, pero, hoy en día, como una forma de promoción de la danza, se acepta la presencia de niños durante el tercer día. Aunque no baila, es fundamental la presencia de la mujer, que promueve esta tradición y elabora las vestimentas.

En Mito hay dos asociaciones que cuentan con abundante material etnográfico sobre la danza. Piden al Ministerio de Cultura hacer realidad el museo de sitio que les ofrecieron hace cuatro años para archivar toda la documentación, caretas, vestimentas, y que sea un espacio vivo para mantener y recuperar esta danza y sus historias. ¿Y cuándo se jubila un huacón? Después del corta rabo, un huacón solo lo deja de ser cuando desaparece de la tierra, sostiene Óscar Enrique. Palabra de huacón.  
datos
1949, año desde que se tiene registro que las orquestas típicas acompañan a la huaconada.En la actualidad, se ha subido de 3 a 10 el número de tejedores especialistas en las medias y mangas, rescatando diseños antiguos.

La capacidad hotelera de Mito aún es limitada, pero los visitantes se pueden alojar en Concepción y otras ciudades.

Hoy las máscaras se elaboran con maderas selváticas livianas como cedro o tornillo, ya que el aliso está en extinción en el valle del Mantaro.

Elementos del huacón: careta, medias, mangas, delantal, macora (sombrero), pañuelo, pantalón de montar, zapatillas, tronador.


S/. 1,000 puede costar el traje de un huacón.

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José Vadillo Vila
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