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Los bravos de la salsa


La Fania All Stars vuelve al Perú. El sonero boricua Adalberto Santiago conversó sobre este combo que es elemento vital en la estructura orgánica del género más sabroso y sensual de la música latina: la salsa. (*)

Escribe: José Vadillo Vila

PRIMERA DESCARGA
El niño corre como perseguido por el diablo. El diablo toca las congas y tiene las "manos duras". Es Ray Barretto arrancando con los compases de "Cocinando Suave". El mocoso sale disparado, decíamos, por el techo; baja apurado el edificio, que puede intercambiarse por una postal de un barrio pobre en Nueva York, La Habana, Lima o Bogotá. A veces, traicionado por su inocencia de artista en debut, mira a la cámara. Y en un muro grafiteado se lee "Our Latin Thing (Nuestra Cosa Latina), starring the Fania All-Stars". El niño hace el "cherry" respectivo y sale embalado para unirse junto a otros coetáneos a una descarga de percusiones, por esas arterias que ya sabemos que eran del Bronx. Luego aparecen en una sala de ensayo músicos pelucones de pantalones acampanados dándole forma a canciones que son puro sabor. Así nacía la leyenda de la Fania para el mundo audiovisual. Era 1972.

Si armamos una paráfrasis tomando como punto de partida el pensamiento aristotélico, la Fania All Stars no es un capítulo sino el primer motor de la salsa.

"Fania es una familia. Y nosotros, cada vez que nos encontramos, nos besamos, hacemos anécdotas, etcétera, etcétera... Es una relación aunque cada quien tiene sus proyectos y a veces no hay tiempo ni para llamar, pero cuando nos encontramos es una cosa increíble, muy bonita, y recordamos y charlamos y hacemos cuento, je, je, je". Quien define es el cantante puertorriqueño Adalberto Santiago. Contesta el teléfono desde Manhattan, en la ciudad de los rascacielos, Nueva York. El salsero con segundo nombre de discípulo de Cristo, dice que cantar en la Fania es un privilegio. Pocos mortales pueden darse ese lujo, de estar entre las perlas de la salsa.

Tiempos del inmisericorde dios mercado, la Fania también es heterónimo musical del maestro Johnny Pacheco, quien junto al productor Jerry Masucci, crearon el producto y pusieron el combo a sonar en 1968.

La historia es harto conocida. La Fania Records, el sello de la música afro-caribeña por antonomasia, fue creado en 1964 en Nueva York por Masucci y Pacheco. Siete años más tarde reunió a sus principales figuras para lo que sería el primer concierto de la Fania All Stars, "Live at the Red Garter", con talentos en pleno apogeo, que vendían discos como pan caliente: Tito Puente, Eddie Palmieri, Ricardo Ray y Bobby Cruz. El resultado se tradujo en un álbum doble. Después, en el segundo recital inmortalizado, ora en el Cheetah, Cheo Feliciano, "El niño mimado de Puerto Rico", se lució con su versión de "Anacaona". Y dos años después, en 1974, el estadio de los Yankees de Nueva York sucumbió a los gozos de la salsa. Les siguieron álbumes en África, en Japón. La salsa de la Fania había estallado y la rompía.

Ahora se trata de un género que parece en el ADN de los húmeros latinoamericanos o latinos -como nos globalizan los del otro lado del río Grande-.


Adalberto Santiago dice que la Fania piensa en un tour, pero a la fecha no hay nada concreto. Todo se podría afinar en Lima. Cuestión de calendarios. Arribarán cantantes bravos: Adalberto compartirá micrófonos con Rubén Blades, Ismael Miranda y Cheo Feliciano...



SEGUNDA DESCARGA
El combo inmortal que lleva 15 álbumes de estudio, 9 "en vivo" y 4 DVD, volverá a descargar su vigencia en Lima el 23 de noviembre en el Estadio Nacional. Todavía los melómanos hablan sobre lo que fue el 19 de marzo de 2011, cuando la Fania dio cátedra del buen ritmo en el estadio de la universidad de San Marcos. Adalberto Santiago recuerda el sudor en su punto, cómo las canciones iban y salían en fila en medio de vítores de los peruanos, esa noche. "Fue bien bonito. Y esta vez va a ser mejor, je, je, je", asegura el músico que con 75 abriles driblea con una garganta impoluta entre la salsa dura y la otra, la sensual, también llamada "boba" o "de alcoba".

Cuenta que la Fania piensa en un tour, pero a la fecha no hay nada concreto. Todo se podría afinar en Lima. Cuestión de calendarios. Arribarán cantantes bravos: Adalberto compartirá micrófonos con Rubén Blades, Ismael Miranda y Cheo Feliciano. (El sonero Bobby Cruz vendrá con su inseparable compadre Richie Ray: "Los Durísimos"). Los acompañarán músicos monstruosos como Papo Lucca, Bobby Valentín, Nicky Marrero, Eddie Montalvo, Reynaldo Jorge, Lewis Kahn Roberto Roena, Alfredito de la Fe y Larry Harlow. La mayoría de ellos salen en la famosa foto tomada en 1980 en Venezuela, cuando en la Fania también figuraban los ya ausentes Celia Cruz, Héctor Lavoe, Yomo Toro y Pete "El Conde" Rodríguez.

En lo que a él corresponde, Adalberto Santiago asegura que no faltará "Quítate la máscara", que inmortalizó junto a su maestro Ray Barretto, y que es casi un himno nacional en muchos países de corte tropical. "Ray Barretto fue un padre musical para mí. Me guió bastante bien a nivel musical y como persona, naturalmente". Tampoco faltarán "Dinamita" y "descarga Fania", adelanta a los entendidos. Además de otros números que saldrán de lo que inspire el público. "Habrá pura salsa dura", se sobreentiende.

TERCERA DESCARGA
La dinámica se ha mantenido. La Fania sigue escogiendo a los mejores músicos y artistas de sus sellos. "Somos escogidos de diferentes orquestas: directores de orquestas, cantantes y músicos", explica Adalberto, quien también integró la orquesta de Ray Barretto y ésta proveía a la Fania con timbales, percusión, trompeta y voz.

"El grupo de la Fania son gente tan responsable que en realidad él (Johnny Pacheco), no tiene que decirnos nada a nosotros. Somos responsables, salvo alguno que otro". ¿"El cantante de los cantantes", su compatriota Héctor Lavoe, era de los de excepción? "Él fue siempre responsable con nosotros. Ja, ja", jura Adalberto.

El nombre de Lavoe siempre estará ligado al de la Fania. "Yo creo que es el difunto que más se oye", dice Adalberto: "En Colombia, en Venezuela, en Perú, (Lavoe) fue un fenómeno". La Fania le rendirá tributo, ejecutando un mix de sus éxitos en la voz del salsero Domingo Quiñones, familiarizado con el repertorio del boricua más famoso, desde que protagonizó el musical "¿Quién mató a Héctor Lavoe?".


La dinámica se ha mantenido. La Fania sigue escogiendo a los mejores músicos y artistas de sus sellos. "Somos escogidos de diferentes orquestas: directores de orquestas, cantantes y músicos".

CUARTA Y ÚLTIMA
En los tiempos de la Fania, en Nueva York la salsa bullía. Adalberto Santiago vive en el Barrio Latino. Lamenta que esa jurisdicción neoyorquina hoy no haga gran cosa por el movimiento musical. En el Brooklyn, en Queens, se mantiene el hacer conciertos gratuitos de diversos géneros en los parques. La verdad, Adalberto explica que la situación económica también agobia en el gigante del norte y estos espectáculos se dirigen "a la gente no puede asistir a un teatro o a un Madison Square Garden, o a eventos de baile".

Para el cantante "hubieron momentos que otros ritmos hicieron un poco de daño a la salsa. Pero cuando no estaba pasando nada en Nueva York, pasaba en Japón, en Europa. Es que la salsa ha sido un movimiento internacional". El cantante dice que la llegada de otros ritmos en la moda latina, como las fiebres carnosas del reggaeton o la chiclosa bachata comercialona, no le afectaron en nada su mercado. Tampoco a Cheo a Ismael: hasta hoy, se la pasan viajando, para alegrar a su público. Es decir, los otros géneros pasaron como una pelusa sobre el saco de la salsa.

Queremos que Adalberto lance la bola de cristal y diga lo que ve sobre el futuro de la salsa. "Hay nuevos soneros, como Gilbertito Santa Rosa, Tony Vega y Jhonny Rivera. La cuestión es que se dedicaron a hacer la salsa más romántica y los compositores se han ido a este tipo de salsa, también. Porque antes se cantaba más al pueblo. Eso se ha descuidado un poco. Lo que pasa es que los productores les dicen a los compositores que hagan una canción con ciertas características. Pero el que quiere, la toma o dice, gracias".

¿Hay Fania para rato? "Hay para rato. ¿OK? Chévere. Nos vemos en Lima". Cuelga el teléfono.

(*) Publicado el viernes 19 de octubre de 2012 en el semanario Variedades, del diario oficial El Peruano.

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