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La otra morenada



La Morenada del distrito de Santiago León de Chongos bajo, provincia de Chupaca, en Junín, fue declarada este mes Patrimonio Cultural de la Nación. Un aporte más que logró el mestizaje, esta vez en el Valle del Mantaro: la presencia afro en las poblaciones andinas. (*)

Escribe: José Vadillo Vila.- 

¡ZUMBA, NEGRO!
¡Ujujuuu! El grito de jolgorio. En la mano izquierda levantada llevan el pañolón. Y en la otra, la "zumba", el látigo. La pareja de danzarines pelean por veinte segundos, más o menos, mientras la alegre música de la trompeta de guerra, se repite monótona. El resto de los "morenos" continúa bailando, mirando la escena. Cuando ve que las cosas se pueden pasar, el juez o "furriel" -otro "negro"- tiene derecho a meterse y meter látigo, claro, también a veces le cae de su propia medicina. Y el público festeja.

Las "zumbas" duran unos segundos no más porque los látigos llevan bolas de plomo en las puntas y a veces los que entran "animaditos" con algunos tragos encima, pueden dar una "zumba" demasiado peligrosa. "Por eso hay que cuidarse bastante", aconseja Juan Fonseca, presidente de una de las dos asociaciones de morenos que existe en Chongos Bajos, distrito de la provincia de Chupaca, a una media hora de La Incontrastable ciudad del valle del Mantaro.

"En el mundo andino, la confrontación existe", recuerda el antropólogo Alberto Galván, quien estuvo a cargo de la formulación del documento que se elevó al Ministerio de Cultura para la declaratoria de la danza como Patrimonio Cultura de la Nación.

Los barrios bajos y altos, hanan y urin, norte y sur, demarcan las poblaciones andinas. Y a la "zumba" en la plaza de Chongos Bajo también se conoce como "sacudimiento de polvo". Galván dice que recién a partir de 2002 se ordenó y se hizo simbólica, porque antes bastaba que un "moreno" de un barrio pasara a la berma de otro para que se fueran de manos. Se dieron cuenta que la población y los visitantes se alarmaban de esta costumbre. Ahora los "morenos" de ambos barrios asisten juntos a la iglesia, intercambian palomas y cajas de cerveza en señal de respeto, y hacen la "zumba" en orden, con un juez de por medio.

Pero participar de la "zumba" no es obligatorio para los que practican la danza de la Morenada de Chongos Bajo, aclara Juan Fonseca, que lleva más de 30 años practicando, como su papá y su abuelo. Porque la Morenada, aunque con nombre femenino, es danza de varones. La "zumba" se recomienda a los más ranqueados. "Porque si alguien que no sabe y le toca un matrero, te saca el ancho. Así es la realidad, pe".

La "zumba" es una de las actividades principales de esta manifestación cultural de la Morenada, en el distrito de Santiago León de Chongos Bajo. Le da la alegría, la caracteriza ante el respetable, jura don Juan. "Para tirar buena zumba no interesa la edad ni la talla ni la zumba sino la maña, por eso los líderes son mentaditos".


DANZA LA HISTORIA
¡Ujujuuu! A los danzarines de la Morenada de Chongos Bajo también se les llama "negros", "morenos", "africanos", "chacranegros". Muy distinta a la de similar nombre que se practica en Puno y Bolivia. Aquí con sus máscaras y sus movimientos propios y sus "zumbas".

Citando los libros como Pueblos y costumbres del Perú (1966) y Huancamayu: río de los wankas (1992), el antropólogo Galván recuerda que en el Valle del Mantaro la danza de la Morenada tiene sus albores en el siglo XVI con la llegada de los negros en el Perú. "La impresión hizo que en las localidades fueran incorporando su presencia, de manera jocosa, en ciertas danzas y sus coreografías, especialmente en la zona del Centro", dice.

Al Centro los afros llegaron o escapándose de las haciendas costeras o acompañando a los españoles. Pero si en la mayoría de las danzas "negritos" están asociadas a las fiestas navideñas (las únicas del calendario cuando los negros disfrutaban de su libertad), en Chongos Bajo son indispensables para celebrar al patrón, el apóstol Santiago.

Galván recuerda que la "morenada" primero se insertó en la precolombina "wanka-danza", la danza guerrera que es considerada la primera expresión de la cultura wanka. Todavía era rudimentaria la presencia del "negro": iba descalzo. Un segundo período se sitúa entre 1600 y 1750, los "negros", representados por cholos y mestizos con la cara pintada, ya llevan la "zumba" trenzada y visten el saco y el sombrerillo con cintas que representan el color de cada ayllu.

Pero en 1750, cuando una peste bubónica y el enfrentamiento entre ayllus, diezma a la población, se da un tercer momento. Los varaq mayor o alcalde mayor obligan a celebrar los santos patrones. Y hay otra evolución de la vestimenta. Se moderniza. Para 1854, la wanka-danza es desplazada, sólo dos o cuatro parejas la ejecutan, y lo que prima es la Morenada, los "negros" representados, que acompañan al apóstol Santiago y a la virgen del Carmen.

La devoción es tal que los cargos están comprometidos hasta 15 años antes, dice Galván. Es decir, los padres hacen tomar a niños de cinco años, y llegado el momento, cumplirán con todo lo que se requiere para ser padrino de estas festividades, con apoyo de sus familiares y amigos. "Es la trascendencia de la fiesta, y no se ha fallado porque en Chongos Bajo todos están comprometidos con la danza", asegura.

El último cambio radical será cuando la Guerra del Pacífico (1979-1883), los términos militares se incluyen en la Morenada, es la hipótesis más fuerte que se maneja. Influye en la vestimenta (polainas, correas de cuero, pantalón de montar, botas, camisa blanca y saco oscuro, además de las máscaras y el sombrero adornado con plumajes y el pañuelo llevado a la espalda, de aquellos que llevan bordados flores, tan típicos de las mantas típicas huancas), la organización (ascienden y hay "negros mayores", "comandantes", "coroneles", "técnicos de primera" hasta "soldado raso") y la música (de sólo ser interpretada con pinkullos y tinyas pasó a las trompetas de guerra y tarolas, una música sencilla que hay conocerla, se dice que en 2011 se contrató a la banda de guerra de Jauja pero como no sabían la melodía de la Morenada los enviaron al día siguiente a su casa). Es la imagen actual.


NEGROS DE CORAZÓN
Si bien se baila en honor a la festividad del patrón, el apóstol Santiago, también lo hacen por la Virgen del Carmen y porque es Fiestas Patrias. Es que las festividades tiene fecha movible: comienzan con el último viernes de julio y se extenderá por cuatro días.

A 3275 metros sobre el nivel del mar, Chongos Bajo es uno de los nueve distritos de la provincia de Chupaca. Vive del comercio, la ganadería y la agricultura. La semilla del maíz chonguino es muy alabada y su tierra da distintas da variedades de papas. De sus más de cuatro mil habitantes, una buena parte migró pero cada julio los chonguinos vuelven para celebrar sus festividades, bailar Morenada.

En la plaza de Chongos Bajo, a una media hora de la ciudad de Huancayo, está inmortalizado el personaje del "moreno". Cada uno de sus dos barrios, norte y sur, tiene su respectiva asociación cultural de morenos y cada año ambas se juntan, sumando más de 500 "disfrazantes", asegura don Juan Fonseca, quien también jura que por lo menos la mitad de los varones jóvenes chinguinos practica la danza de la Morenada, desde los cinco años en adelante.

Cuando llega el último viernes de julio, se reúnen todos en el "cuartel general" de los "morenos", en la casa del negro mayor elegido para la fiesta para ver el programa sobre la congregación, procesión, y los pequeños reajustes que no faltan para los danzarines. Donde va a ser la congregación, cómo será la procesión, todo el programa. Al día siguiente, temprano asisten a la misa solemne y la procesión que sale de la iglesia matriz del distrito, acompañada por los "morenos" de ambos barrios. En la tarde, a golpe de cuatro, los mayores "morenos", cada uno con su pareja, dejan las ofrendas es de sus mejores frutas a las autoridades.

Y luego se sigue danzando y gozando hasta el último día. El domingo es cuando se da "sacudimiento de polvo", la "zumba", que describíamos, entre los "morenos" de ambos barrios. El lunes es el día del la procesión y el del gran desfile. Finalmente, el martes se da la "despedida" y la "recepción" de las "autoridades" para las celebraciones del siguiente año.



FELICES POR RECONOCIMIENTO
La población de Chongos Bajo, como sucede en todo el Valle del Mantaro, está muy contenta con el reconocimiento que se le ha dado en el país a su danza porque los alarmaba cómo la globalización está produciendo cambios en algunos casos en este tipo de manifestaciones culturales.

El antropólogo Daniel Orlando Díaz Benavides, director de investigación de la Escuela Nacional de Folclor "José María Arguedas" considera que es "significativo que las representaciones estéticas, tengan un reconocimiento del Estado. Pero habría que complementarlas con compromisos institucionales para que se implementen un conjunto de proyectos de investigación, difusión y conversión de estos activos culturales en activos económicos para la localidad de la cual es, según la declaración, nativa. Hasta la actualidad las políticas públicas para estos efectos solo implican reconocimientos simbólicos y, en muchos casos, en las localidades paternales se ejercen actitudes excluyentes del mismo tipo de prácticas culturales que tienen en lugares aledaños, entonces, el Estado sin tener esa intención estaría proporcionando un elemento de diferenciación y conflictividad locales", opina.


APUNTE:
El 16 de noviembre se realizará en Chongos Bajo una ceremonia por la declaratoria.

(*) Publicado el 26 de octubre de 2012, en el semanario Variedades del diario oficial El Peruano

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