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Los 50 años del titiritero

El maestro Felipe Rivas Mendo cumple este año medio siglo dedicado al arte de los títeres. Incorporó su uso en educación, comunicación alternativa y ludoterapia. Incluyó las danzas nacionales y obras de autores peruanos en espectáculos. (Publicado el sábado 15 de octubre en el diario El Peruano

Texto y foto: José Vadillo Vila
Dedos de maestro. Rivas Mendo junto a algunos de sus títeres.


"Yo seguiré haciendo títeres, hasta que mis manos, piernas y lucidez me lo permitan". Felipe Rivas Mendo, el maestro titiritero peruano, cumple medio siglo de actividad, desde que, a los 21 años, un domingo de marzo de hace 50 años, debutó en el teatro Talía, del jirón Azángaro, que dirigía el escritor Porfirio Meneses.

Se inició, recuerda, cuando la palabra titiritero era casi un insulto y "ni los actores me querían considerar dentro de su gremio". Cuando los maestros titiriteros eran tan celosos que morían con sus secretos.

Rememora su primera semana de debut, "semana mágica" para ese joven que soñaba dedicarse a montar espectáculos en teatros. Debutó y lo llamaron para hacer una función en un lugar marginal de Lima y también para ofrecer una función privada para gente con mucho dinero. Comparó todos los públicos que había conocido en esos siete días y decidió que utilizaría el títere para el desarrollo social. Ahí empezó a viajar en solitario con sus muñecos. Viajó durante los 10 primeros años de su carrera a recorrer los remotos pueblos de la geografía nacional con sus títeres.

MAESTRO PIONERO
Este chiclayano ex alumno del colegio Melitón Carbajal, formado como actor profesional y titiritero autodidacta, es considerado como un  pionero en su rubro. 

Ha fomentado la creación de elencos en todo el país (que continúa recorriendo), la investigación y la aplicación moderna de estos dulces muñecos.

Es decir, va más allá del uso recreativo del títere que todos conocemos. Ha sido pionero en el país de su incorporación en el campo educativo, la comunicación alternativa, la ludoterapia en especial para niños con problemas psicológicos o de habilidades distintas.

Por si fuera poco, ha sido de los pioneros en incluir las danzas nacionales como la danza de tijeras, la marinera o el son de los diablos, en el lenguaje de los títeres, y ha homenajeado a los grandes autores peruanos, como Vallejo, Oquendo de Amat, Vargas Llosa y Arguedas. Por todo ello, ha sido reconocido en innumerables ocasiones.



PERFIL BAJO
Sin embargo, Rivas Mendo es un hombre de perfil bajo, celebra sus 50 años de carrera continuando con sus actividades normales, lejos de los grandes escenarios mas sí presente en muchas instituciones; escuchando a sus jóvenes colegas y tratando de ayudarlos.

Dice que los titiriteros son itinerantes por naturaleza, así que nunca ansió tener un local propio. "Ser titiritero es ser un intermediario entre los dos mágicos mundos: entre los títeres y los niños, y cuando hablo de niños hablo de todas las edades", explica, recordando que frente al estímulo de la presencia del muñeco aflora el niño que todos llevamos dentro. Y lo dice con conocimiento de causa, pues nunca ha encontrado públicos hostiles, ni en las cárceles, donde ha actuado en muchísima oportunidades.

De su repertorio titiritero y marionetista, suma innumerables obras, pero considera que su adaptación de "El leñador y el rey de las aguas", un clásico de la literatura universal, es uno de sus mejores trabajos, lo dice este hombre que tiene la capacidad de hacer 64 voces distintas, que ha investigado y escrito tanto como las veces que ha mostrado en escena su arte. Esta noche será un lujo verlo en escena.

Datos:
-Como parte del VII Festival Internacional de Unipersonales: Ni tan Solos, Rivas Mendo se presenta esta noche, desde las 19.30 horas, en el Centro Cultural de España (Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz) con espectáculo: "Si mueve los dedos el titiritero aumenta la alegría en el mundo entero".

-En enero de 2012 ofrecerá nuevo curso en la PUCP para quienes deseen conocer más de este arte que se aplica a distintas disciplinas.

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José Vadillo Vila
Foto: cortesía de Luis Gonzáles Taipe
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