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Elegía a la vida sobre la arena


Un encuentro con el narrador Carlos Calderón Fajardo por la publicación de su libro de cuentos Playas. Para CCF, una de las máximas de la literatura nacional, las playas y el mar han estado ausentes de las letras peruanas. Y la literatura casi ha desaparecido de los diarios nacionales.
(Publicado el 17 de marzo en el diario El Peruano)

José Vadillo Vila / Foto: José Vadillo Vila

1.
El hombre que se ha quedado atrapado en su niñez y vive en un mundo de cuentos, me lleva a una diminuta salita donde debe de recibir siempre a los periodistas. Los canarios de una jaula que no veo, se alborotan; alguien pondrá el ruido de fondo desde el segundo piso toda la media hora que dure la entrevista.


Estamos en la casa donde Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946) pasa dos días de cada semana. El resto del tiempo, de diciembre a abril, huye de Lima a refugiarse en su casa en Punta Negra donde lo absorbe esa "enfermedad" de escribir todos los días. "Porque el día que no escribo se me cruza todo como si estuviera con hambre".

Es su rutina desde hace 50 años en el balneario sureño: levantarse a las cinco de la mañana y escribir hasta el mediodía.

"Yo soy un cuentista nato que escribe novelas", se define. "Vivo escribiendo cuentos, me salen de manera natural a partir de cosas que me pasan o leo; pero la novela en mi caso es más racional", me explica quien es considerado el mejor secreto de la literatura peruana actual. Y si no escribe una única novela es por "sentido práctico", cree en la inspiración y no podría dedicarse exclusivamente tres o cuatro años a construir una novela.

2. Paradójicamente, el motivo de nuestra cita se llama Playas, la colección de 33 cuentos suyos que ha lanzado Borrador Editores. "Tenía muchos cuentos desperdigados que pasaban en playas, y me di cuenta que en la literatura peruana el tema era incorporar las geografías: hay novelas andina, de la costa y de Lima... En la novela peruana los escenarios son importantes, no son como los relatos de Borges, por ejemplo".


Pero, ¿por qué los escenarios son tan importantes en nuestra literatura? "Porque son muy fuertes como los Andes. La gente andina cree que dentro de los cerros habitan los apus, los protectores de la vida; y para la gente que de la costa, el mar y el desierto son parte de su sensibilidad, de su escenario".

Se acomoda en su sillón para decirme que sucede un hecho peculiar: "Aunque las literaturas peruanas son preocupadas por las geografías, y hay novelas sobre ciudades y el mundo andino, los casi 3,000 kilómetros de costas y playas casi no aparece en la literatura peruana, sólo hay un cuento de Ribeyro que se llama "Mar afuera" y la gran novela de Arguedas, Zorro de arriba y zorro de abajo". Nada más.

En el Perú eran tan grandes los problemas sociales que escritores como Alegría, Arguedas o Vargas Llosa siempre se preocuparon de escribir la novela de realismo social, una especie de denuncia, testimonio, pero el Perú y la sensibilidad han cambiado en los últimos diez años, por lo menos. Los jóvenes empiezan a privilegiar cuestiones que tienen que ver con el placer.

"El hedonismo está en un vértigo muy grande, se mezcla con narcotráfico, secuestros al paso, violencia, asesinatos... Y me di cuenta que en las playas había un escenario inédito para hablar sobre la sensibilidad peruana".

3. No ha habido grandes relecturas para escribir Playas, dice el hombre que sufre de la extraña enfermedad de escribir ad infinitum. Lo más importante fueron sus vivencias en los balnearios, desde su niñez.

"Desde muy pequeño, como muchos peruanos, la playa ha sido un lugar importante para mí. Mi padre nos llevaba los fines de semana a los balnearios más clásicos, Pucusana, La Punta, Ancón". En el verano, de lunes a viernes, trabajamos entre autos, humo, gente y cemento, y los fines de semana corremos a las playas del sur, ahora de moda, nos quedamos en ropas de baño y volvemos a una especie de vida de pueblo.

4. Con el hombre que vive escribiendo ahora nos ponemos a pensar en los lectores. Cree que el número de lectores es amplio, por ello el éxito del libro pirata. "Aparentemente, no hay lectores porque si uno publica un libro que cuesta 30 ó 40 nuevos soles, es muy difícil que lo compren. Pero a 10 soles es accesible para cualquiera, mucha gente leería". Sí, a él le gustaría tener algún día sus libros a precios más accesibles.


Ya es casi hora de irse, los canarios están más alborotados que nunca, alguien en el segundo piso mueve cosas con más ahínco. ¿Usted siente que hay más reconocimientos a los cuentistas hoy que a los novelistas?, le pregunto.

"No sé si haya habido un reconocimiento especial a los escritores. Salvo Vargas Llosa, los escritores no juegan un rol muy importante en la sociedad peruana, no son muy importantes para el país. La prueba de ello es el espacio cada vez más decreciente de lo literario en el Perú. Ahora casi la literatura ha desaparecido de los periódicos y El Peruano es uno de los pocos donde todavía se publica cosas de literatura".

-¿Es una cuestión de mercado, entonces?
-Sí, se ha globalizado el mundo. Entonces leer un libro peruano ya no es tan atractivo. Le sucede al cine peruano también: Miles de gentes van a ver Avatar, pero aunque La Teta Asustada fue nominada para el Oscar no va tanta gente. Es parte del fenómeno.

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José Vadillo Vila
Foto: cortesía de Luis Gonzáles Taipe
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