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Belaunde: El demócrata ejemplar


Político y arquitecto, articulista y autor de libros, fundador de Acción Popular y dos veces presidente de la República, parlamentario y apasionado de su profesión. Se conmemoran 15 años de la muerte de Fernando Belaunde Terry. (*)

Escribe: José Vadillo Vila
Fotos: Archivo Histórico del Diario Oficial El Peruano

¿Cómo medir el aprecio de un país por un líder político? Las honras fúnebres de Fernando Belaunde Terry (1912-2002) se realizaron en cinco lugares. En el local histórico de Acción Popular (AP), el partido que había fundado medio siglo antes; en Palacio de Gobierno, al que llegó en dos oportunidades como presidente de la República; en el Congreso, donde fue diputado; en la Catedral de Lima; y, finalmente, en el camposanto en Huachipa.

La Casa de Pizarro retumbó con los 21 cañonazos en su honor y se le otorgó póstumamente el Gran Collar de la Democracia, que se había creado especialmente un puñado de días antes para un mandatario de su talla.

“Fernando Belaunde murió luego de cumplir una labor que todos los peruanos decentes y demócratas agradecen y elogian”, dijo entonces Mario Vargas Llosa. Y el embajador Oswaldo de Rivero recordó que el expresidente “fue uno de los hombres más probos que ha tenido el Perú. Su vida y trayectoria debe servir como ejemplo de lo que significa gobernar democráticamente”. 

Despedida del pueblo

Falleció a las 17:25 horas del 4 de junio de 2002, víctima de un derrame cerebral, en el Hospital de Enfermedades Neoplásicas. Esa noche, el pueblo empezó a despedirse del expresidente en el local de AP. Miles siguieron el recorrido del féretro por las instituciones mencionadas en el Centro de Lima.

El ataúd estaba envuelto en el Pabellón Nacional. El ex jefe de Estado partió a la eternidad cogiendo entre las manos una foto en blanco y negro de su esposa, Violeta Correa, un detente con la imagen del Señor de los Milagros y un rosario de pétalos de rosa. Fue enterrado en el Campo Fe de Huachipa. El jueves 6 fue declarado día feriado no laborable.

Un año antes había fallecido su Violeta. Belaunde había enviado un ramo de flores con una escueta palabra, “Espérame”. Ella tenía 15 años menos que él, pero tuvieron “la coincidencia completa” y fueron grandes amigos. Su relación duró cuatro décadas.

Escuela estadounidense

Para los arquitectos, Fernando Belaunde es vital porque dirigió El arquitecto peruano (1937-1977), considerada “la revista de arquitectura más importante del país del siglo XX”, como la definió Favio Chumpitaz. 

FBT inició sus estudios de arquitectura en la Universidad de Miami y los prosiguió en Texas, Estados Unidos, donde fijaría su interés en desarrollar la vivienda popular.

Al volver al Perú, vio la necesidad de crear un medio para difundir los proyectos de sus colegas y analizar la necesidad de vivienda en un país que empezaba a crecer. Así nació la revista El arquitecto peruano.

“Me tocó en los años 44 y 45 recorrer distintos sectores donde se sentían los inicios de la aglomeración y se anunciaba un futuro de dramático crecimiento”, recordó en una columna.

Candidato a caballo

FBT creó el Frente Democrático Nacional y llegó a ser diputado entre 1945-1948, apoyando al gobierno de José Luis Bustamante y Rivero.

Este paso no significó para FBT dejar de lado su pasión urbanística. Se convertirá en jefe del Departamento de Arquitectura de la Escuela Nacional de Ingenieros, la posterior UNI. Luego, en 1956, fundó el partido Acción Popular. 

Belaunde recorrió a caballo y a pie el país. Su símbolo fue la lampa y su frase “Trabajar y dejar trabajar”. Fue el primer candidato en hacer.

Logró un segundo lugar en las elecciones de 1962 –el primer lugar fue para Víctor Raúl Haya de la Torre–, pero las elecciones fueron anuladas.

Gracias a la alianza con el partido Demócrata Cristiano, Belaunde fue elegido presidente de la República para el período 1963-1969, “pero sin lograr una mayoría parlamentaria, lo cual hizo prácticamente fracasar su gobierno”, dice el Milla Batres.

Con su Plan de Vivienda promovió la construcción de los complejos residenciales Torres de San Borja y Torres de Limatambo, y la residencial San Felipe. Seguiría con Marbella, Santa Cruz, Julio C. Tello.

Su gobierno terminó abruptamente el 3 de octubre de 1968, con el golpe de las Fuerzas Armadas. Fue desterrado a la Argentina y después viajó a Estados Unidos como docente. Retornó al Perú en 1977, durante la “segunda fase” del gobierno militar.

Vuelve la democracia

Gracias al 43% de los votos, Belaunde volvió al sillón de Pizarro para el período 1980-1985. Gracias a su alianza con el Partido Popular Cristiano (PPC) logró la mayoría absoluta en las dos cámaras.

Su segundo gobierno se caracterizó por el incremento de la deuda externa. Pudo avanzar su gran obra: la carretera Marginal de la Selva (que desde 2002 se denomina carretera Presidente Fernando Belaunde Terry). En 1988, Belaunde y Acción Popular apoyó al Frente Democrático Moralizador (Fredemo), con Mario Vargas Llosa a la cabeza.

En la década de Alberto Fujimori (1990-2000) en el poder, Belaunde permaneció en la presidencia de su partido, Acción Popular, y algunos sectores lo cuestionaron por tener una crítica suave contra el régimen autocrático.

En 2001, cedió la dirección de AP a Valentín Paniagua, quien sería elegido por el Congreso de la República como presidente del gobierno transitorio. Al año siguiente, Belaunde participó en el proceso del Diálogo Nacional.

Sus obras perduran. Belaunde se inspiró en los incas para una frase que se yergue en las placas de bronce, al lado de las lampas, que demuestran la sencillez del patriarca de la democracia: “El pueblo lo hizo”. 

(*) Publicado el domingo 4 de junio de 2017 en El Peruano. 

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