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Marisol se alumbra

Dos horas en deslizador separan a Marisol, el último poblado de Pachiza, en San Martín, de la civilización. Ahí, un proyecto de la cooperación alemana ha llevado a 52 familias la electricidad con dos sistemas. Uno, pionero en América Latina, a través de una microturbina que alimenta el propio río. (*)

Texto y fotos: José Vadillo Vila



A veces como el lomo lampiño de un celeste bufeo, que se rebela contra las aguas del Huayabamba, emerge la microturbina, saludándonos por haber llegado a conocerla. Los marisolinos se han acostumbrado a su presencia, a que brame a pocos metros de su breve puerto, convirtiendo el agua que corre a dos metros por segundo del río marrón en corriente eléctrica. Un cable a modo de cordón umbilical la lleva hasta una casa a dos aguas -como todas las de aquí- que llaman "casa de máquinas", desde donde se hace la luz para 28 de las 108 familias que viven en Marisol, además de dar alumbrado público por las noches. Así, la idea de modernidad se hace más palpable.

"La modernidad, el desarrollo, no deben de ser abstractos sino como inclusión social, permitiendo a las personas ser parte de la sociedad moderna peruana". Es la primera vez que el embajador de Alemania en el Perú, Joachim Christoph Schmillen, surca el Huayabamba, sin importarle el calor o la lluvia que vendrá. Es mitad del mes de diciembre y Schmillen está orgulloso de haber hecho el viaje en avión de Lima a Tarapoto; luego dos horas más en carro hasta Juanjuí; tomarse un respiro y otra media hora hasta el puerto Huicungo, desde donde un deslizador sin sombrilla lo transportó 120 minutos río arriba, hasta este poblado con nombre de mujer guapa, para "facilitar un proyecto que da energía eléctrica a Marisol", último caserío del distrito de Pachaza, provincia de Mariscal Cáceres, región San Martín. Lo que viene más adelante es sólo monte, verde selva.

Queda en la mente los caseríos que nos saludaron a ambos márgenes de este río que alimenta al Huallaga. A veces sólo basta un puñado de personas para dar vida a estos pueblos jóvenes de la amazonía, que se hacen espacio entre el monte y el Huayabamba, sembrando cacao, maíz, plátano, café. Por aquí avanzan deslizadores descapotados, balsas de madera hechas por estos "colonos" para llevar río abajo los productos de sus chacras, inclusive un bulto negro que se hace espacio entre los rápidos, es una cámara de llanta usada como bote inflable, desde donde nos saluda alguien. Los pobladores nos saludan desde sus puertos diminutos donde a veces hay un pequepeque amarrado para diferenciarlo del verde amazónico. Los vecinos de tantos pueblos han escrito en cartulinas sus pedidos: también quieren electricidad, repetir la suerte de Marisol, que gracias al proyecto EnDev de la Cooperación Alemana tiene "tecnologías innovadoras de generación descentralizada de energía", porque la luz artificial creada por el hombre en medio del monte, a menos que se cuente con un motor, que demanda otro presupuesto y más polución.

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Mirado desde la indiferencia de la ciudad, puede ser demasiado esfuerzo hacer un proyecto para darle a medio centenar de casas luz eléctrica. Simón Delgado Peralta es director de la institución educativa 004, la única escuelita en Marisol. "Para nosotros es de una gran importancia este proyecto, nos beneficiará de gran manera. Ahora las laptop que nos dio el ministerio de Educación podrán utilizarlas todos los días los niños. Antes había que alquilar un motor generador, comprar gasolina, etcétera. Es un es ahorro, ¿no?".

En Marisol no hay alcalde, sólo agente municipal y un teniente gobernador. Tiene 250 pobladores; todos dedicados a la siembra del cacao. La historia oficial de este poblado con nombre de mujer no es distinta a la de otros caseríos amazónicos. Las primeras familias llegaron en los años sesentas; tres o cuatro familias dedicadas a la pesca y la caza que les gustó esta "planura" de buenas tierras, abundancia de animales para cazar y decidieron quedarse sin interesarse en ponerle un nombre. Luego, con el boom de la coca, aparecieron por aquí rostros de todo el Perú, se quedaron hasta que el cultivo ilícito decayó y luego volvieron a ser un puñado de familias, no más de nueve. Se organizan para pedir una escuelita, pero necesitan tener nombre, figurar en los mapas. Entonces, y esto le gusta contar al profesor Delgado, llegan las autoridades del distrito de Pachiza, era marzo de 1990. En el caserío, como una cacofonía, hay un fundo ganadero llamado Marisol en honor a la hija de la familia Ruiz Arévalo. Ella tenía entonces 16 años, "estaba en todo su esplendor" y venía de vacaciones cada año, porque estudiaba en Lima. La belleza de la adolescente impactaba a todo el mundo, y en medio de propuestas para llamar Miguel Grau u Ocanía, como una quebrada cercana, el gobernador de Pachiza "medio templado", se levantó y propuso llamarle Marisol, "como la belleza que tenemos acá", habría dicho. Y así nació este poblado con nombre de mujer. Curiosamente, Marisol, que se acerca a sus 40 años, vive hoy en el caserío vecino de Bellavista y muchos marisolinos no la conocen en persona y no saben si continuará siendo bella como de mocosa.

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Para nosotros es de una gran importancia este proyecto, nos beneficiará de gran manera. Ahora las laptop que nos dio el ministerio de Educación podrán utilizarlas todos los días los niños. Antes había que alquilar un motor generador...



La madre de la Marisol de carne y hueso, es conocida como mamá Rosa y tiene 77 años. Para la ceremonia de inauguración de las dos tecnologías alternativas que dan electricidad a su comunidad, se ha hecho un vestido adornado con caracoles y hojas de cacao. Una niña que la acompaña viste un traje de la bandera del Perú. Se acerca al embajador Schmillen para agradecerle lo que ha hecho la cooperación alemana por el caserío que lleva el nombre de su hija.

"A Marisol le pasó lo que a muchos pueblos de la geografía: las autoridades se han olvidado de ellas por décadas", recuerda el alcalde de Pachiza, Hanover Rojas Vásquez, que en 2003 se convirtió en el primer distrito del país en firmar un convenio de desarrollo de la agricultura alternativo a la coca. Agradece la instalación de estas tecnologías pero recuerda que hay pedidos para poner energía en otros poblados de esta margen del Huayabamba y en la otra, la del vecino distrito de Huicungo. A quien se espera es al presidente de la región San Martín, César Villanueva. Sí, él también ha leído desde el deslizador los pedidos de electrificación colgados en los carteles y los rostros de los vecinos de Pizarro, Pucallpiyo, Bello Horizonte, Monterrey, Primavera, Nueva Esperanza, etcétera. Y aprovecha la ocasión para informarles que a partir de enero se empezará el proyecto de electrificación de todas esas comunidades. Hay urras y tranquilidad en los rostros que han venido hasta Marisol y ahora llevarán a sus comunidades para decirles que no hay que envidiar a los marisolinos. También repetirán la consigna del presidente regional, una apuesta para que el verde siga siendo verde: "Voy a dar la cara a los que quieren que venga una minería informal, a los que quieren explotar oro como en Madre de Dios y depredar nuestros suelos, nuestras aguas. Nuestro oro es nuestro cacao, nuestra gente, nuestra agricultura, y lo vamos a defender".

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El supuesto bufeo varado en el puerto de Marisol es una micro hidroeléctrica, una turbina sumergible de río que pesa 330 kilogramos y puede generar hasta cinco kilowatios, haciendo girar sus hélices gracias a la velocidad del agua. Tiene un sistema, anclado a un bloque de cemento, que lo hace flotar y lo mantiene aerodinámicamente estable si sube o baja la corriente. (Los técnicos explican que justamente se eligió esta comunidad de San Martín para aplicar esta tecnología porque sobrepasa el mínimo de dos metros mínimo de profundidad y velocidad de dos metros por segundo del agua: El Huayabamba tiene más de tres metros de profundidad y la corriente va hasta cuatro metros por segundo). Además cuenta con una topa construida con materiales de la zona, que permite desviar las palizadas que se deslizan por el río. En la "casa de máquina" existen ocho baterías donde se almacena la energía cuando hay menos demanda en Marisol. Luego se reparte a las casas, donde puede haber un punto para iluminación y dos de fuerza (interruptor y tomacorriente), todo bajo el esquema doméstico de Conexiones Eléctricas Interiores Básicas Seguras (CEIBS), que promueve la cooperación alemana.

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Hay dos formas de crear energía eléctrica en Marisol. La segunda son los paneles solares de cinco watts de potencia. La casa de Santiago Izquierdo Navarro, un agricultor cacaotero de 26 años de edad y padre de un niño, es uno de los 24 hogares favorecidos con esta tecnología desde el mes de agosto. Es el sistema pico fotovoltaico que le sirve a Santiago para alimentar dos focos led de alta potencia, son diseñados justamente para lugares donde no hay acceso a la red convencional eléctrica, necesitan poca batería, abaratando el costo. Y se ha diseñado un sistema para que si se dañan los paneles solares o los focos, en la propia comunidad haya alguien que abastezca y arregle las cosas simples. Todo ello abarata costos. El sistema de dos focos tiene entrada de puerto USB, donde Santiago también carga su teléfono celular. Si bien no hay señal, el celular se le da otros usos como reproductor de radio o archivos MP3 y para tomarse fotos con su familia. Santiago no se preocupa cuando llegan las lluvias intempestivas, como la que ha llegado esta tarde, porque me dice que el sistema le permite tres niveles de iluminación y que aún cuando esté nublado su sistema almacenará calor del sol hecho electricidad. La modernidad ha llegado a este pueblo con nombre de mujer guapa.

APUNTES
-El modelo aplicado en Marisol es de un cofinanciamiento: las familias aportaron parte de los materiales y dispositivos y el EnDev financió el costo del servicio de instalación.
-Durante el período 2010-2011, el gobierno alemán ha dispuesto 213 millones de euros destinados a la cooperación entre Alemania y el Perú.
  
(*) Publicado el lunes 26 de diciembre de 2011 en el semanario Variedades del diario oficial El Peruano 

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